La Onapre y el metaverso: el hado del mundo virtual, por Humberto Villasmil Prieto
En Opinión TalCual|Septiembre 10, 2022
«No», dijo el sacerdote, «no hay que creer que todo sea verdad; hay que creer que todo es
necesario».
«Una opinión desoladora» dijo K.
«La mentira se convierte en el orden universal». (Franz Kafka. El Proceso)
“El Derecho del Trabajo, El Nuevo Derecho, como se titulara aquel libro célebre de Don Alfredo
Palacios (1929) fue a no dudarlo la disciplina jurídica que más recurrentemente debió justificar
su razón de ser, interpelada como lo fue, una y otra vez, cuando no directamente
responsabilizada de cuanta crisis económica pudiera sobrevenir. Como si no hubiera sido la
crisis «una compañera de viaje histórica del Derecho del Trabajo» (M.C Palomeque).
Contemporáneamente, los desafíos llegan desde la revolución tecnológica y, ahora, de lo que
se ha generalizado como el metaverso; universo más allá de la realidad, que nada tiene que
ver con los propios de los poetas que cada uno lleva consigo a lo largo de la vida, porque
–obiter dictum, diría- el tiempo debería contarse por versos leídos. Por algo, ese grandísimo
poeta que acaba de dejarnos, Juan Gustavo Cobo Borda, decía que «todos los poetas van al
cielo».
La voz fue introducida en la novela Snow Crash de Neil Stephenson (1992), apunta un artículo
de Nuria Olivier, Cecilia Castaño y María Ángeles Sallé, publicado en la edición de El País de
Madrid del pasado 24 de agosto.
Se trata, para decirlo de alguna manera –cabrían otras, estoy consciente– de un concepto que
habla de un mundo digital único y siempre disponible en el que cualquiera puede
interrelacionarse o realizar todo tipo de transacciones, dicen las autoras del artículo que nos
guía. El metaverso nos abriría las puertas a un espacio de fronteras inimaginables en el que
pudiéramos adoptar distintas personalidades, colmar sueños frustrados o dejar atrás fracasos
que no nos dejaron vivir.