Las desigualdades y el mundo del trabajo en el centro de los debates de la segunda parte de la Conferencia Internacional del Trabajo. Eduardo Rojo Torrecilla,
en su Blog, 4 de diciembre de 2021
1. Se está celebrando desde el 25 de noviembre, y nuevamente de forma virtual debido a la crisis
sanitaria, la segunda parte de la 109ª reunión anual de la Conferencia Internacional del Trabajo, con fecha de finalización prevista para el 11 de diciembre.
La primera parte dela reunión tuvo lugar del 28 de mayo al 11 de junio, con la presentación por el
director general de la OIT, Guy Rider, de una Memoria muy relevante sobre el mundo del trabajo y el
impacto de la crisis que estamos viviendo desde marzo de 2020, que fue objeto de detallada atención por
mi parte en esta entrada , y de la que permito recuperar ahora, ya que su contenido sigue
completamente vigente, unos fragmentos:
“Siempre partiendo de los objetivos marcados en la Declaración del Centenario, y por ello reiterando en
buena medida, y adaptándola o modificándola cuando sea necesario, el documento aborda en primer
lugar las “medidas urgentes para promover una recuperación centrada en las personas”, que pasan
primeramente por un crecimiento económico y de empleo inclusivos, entre cuyas medidas creo que
debe destacarse la de “ofrecer incentivos a los empleadores para que retengan a los trabajadores a pesar
del descenso de la actividad empresarial debido a la crisis, por ejemplo, mediante el trabajo compartido,
semanas de trabajo más cortas, subsidios salariales, exenciones temporales del pago de impuestos y de
cotizaciones a la seguridad social, así como el acceso a medidas de apoyo a las empresas condicionadas a
la retención de los trabajadores”.
Respecto a la protección de todos los trabajadores, la OIT recupera sus líneas básicas de actuación a lo
largo de toda su historia, poniendo el acento en “… el respeto de los principios y derechos fundamentales
en el trabajo; un salario mínimo adecuado, establecido por ley o negociado; límites máximos al tiempo de trabajo; la eliminación del trabajo infantil y del trabajo forzoso, y la seguridad y salud en el trabajo,
teniendo en cuenta en particular los desafíos que plantea la pandemia de COVID-19”.
No menos relevante es que el avance tecnológico en el mundo laboral debe ir de la mano con el respeto
de la normas internacionales del trabajo y de la conciliación de la vida laboral y la vida privada; muy
importante igualmente es la defensa de “la continua pertinencia de la relación de trabajo como medio
para proporcionar seguridad y protección jurídica a los trabajadores, reconociendo el alcance de la
informalidad y la urgente necesidad de emprender acciones efectivas para lograr la transición a la
formalidad”, y el logro del acceso universal a una protección social “integral y adecuada, con pisos de
protección social, que asegure como mínimo que, durante el ciclo de vida, todas las personas que lo
necesiten tengan acceso a una seguridad básica del ingreso y a la atención de salud esencial”.