Las visiones futuristas de una sociedad sin trabajo se han vuelto a instalar en el imaginario de
muchos, alentadas por una repercusión mediática cada vez mayor. Si el procesamiento de la (des)
información se lleva a cabo mas allá de la conciencia, gran parte de lo que pensamos y hacemos está
sujeto a influencias que no podemos percibir, y menos controlar.