“Ricci, tienes un trabajo” dice un funcionario a un desocupado, que lo contempla expectante desde
un escalón más abajo de la escalinata de un edificio muy blanco, que contrasta con la figura gris de
Ricci. Y agrega: “Acordate de llevar la bicicleta. Hace falta una bicicleta”. Ricci titubea: “¿la bicicleta?
La tengo y no la tengo. En este momento no. La tendré dentro de unos días”.
“La necesitas ya o no te tomarán”, responde lacónicamente el burócrata.