Fundación Electra

25 DE JULIO – DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER AFROLATINA, AFROCARIBEÑA Y DE
LA DIÁSPORA
La CIDH reconoce el aporte de las empleadas del hogar a la economía e insta a
garantizar condiciones de trabajo dignas e igualitarias.

Escribe Margarette May Macaulay, comisionada de la CIDH y relatora sobre los Derechos de las
Personas Afrodescendientes y contra la Discriminación Racial. En : El País /Internacional, 25 de
julio de 2022

“En América Latina y el Caribe hay alrededor de 14,8 millones de personas trabajadoras
remuneradas del hogar, de las cuales el 91% son mujeres, según cifras de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). De este porcentaje, la mayoría son
mujeres, niñas y adolescentes afrodescendientes, afrolatinas, afrocaribeñas e indígenas,
quienes se enfrentan a condiciones laborales desiguales, indignas y precarias.
Como resultado de una cultura patriarcal y machista que desvaloriza el trabajo doméstico y
justifica prácticas sociales de discriminación hacia las trabajadoras del hogar; millones de
mujeres dedicadas a este trabajo se enfrentan a una serie de violencias, incluyendo la violencia
sexual, la trata de personas, e inclusive el feminicidio; así como otros tipos de abusos como el
no pago de salarios o pago de salarios por debajo del mínimo establecido por ley, la negación
de alimentación, exceso de horas de trabajo sin días de descanso, explotación y acoso laboral,
diferentes formas de esclavitud, maltrato psicológico y emocional.
Además, las prácticas heredadas del colonialismo y la esclavización continúan permeando la
región, pues existe una racialización del trabajo doméstico remunerado, en donde día a día
quienes se enfrentan a estas condiciones laborales, a la violencia de género, al racismo, a la
exclusión social y a la discriminación al realizar sus labores son principalmente las mujeres y
niñas afrolatinas, afrocaribeñas e indígenas; situación que puede verse agravada por la
migración y el desplazamiento forzado.

Según datos de la CEPAL, solo en Ecuador una de cada cinco mujeres que realiza trabajo
doméstico remunerado es afrodescendiente, mientras que en Brasil el 68,4% de las
trabajadoras domésticas remuneradas son afrodescendientes. En países como Bvia, Brasil,
Colombia, Costa Rica, y Ecuador las mujeres afrodescendientes son la mayoría de quienes
ejercen el trabajo doméstico remunerado, en comparación con mujeres no afrodescendientes.
Mientras que, en Uruguay, el 72% de las mujeres afrodesendientes ocupadas se dedica al
trabajo domestico. Estas cifras muestran las desigualdades étnico-raciales, socioecónomicas, y
de género que aquejan a las mujeres afrolatinas y afrocaribeñas trabajadoras del hogar en el
hemisferio. Frente a la precaria situación de derechos laborales y discriminación estructural, la
pandemia del COVID-19 tuvo un impacto mayor en las vidas de las trabajadoras remuneradas
del hogar, debido a la falta de prestaciones de seguridad social, así como pérdida de entre el
25 y 50% de empleos en la región, según cifras de ONU Mujeres, afectando sus economías
familiares. Así, la pandemia exhibió la impostergable necesidad de que los Estados garanticen
la cobertura en salud y las prestaciones por desempleo para todas las trabajadoras domésticas.
Desde el 2011, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha impulsado el Convenio No.
189 para mejorar las condiciones laborales y erradicar prácticas abusivas contra las personas
trabajadoras domésticas. Actualmente, 18 de los 35 países que han ratificado el Convenio se
encuentran en América Latina y el Caribe. No obstante, en el hemisferio persiste un patrón de
vulneración de derechos en contra de las mujeres; muestra de ello son las altas tasas
regionales de violencia de género en general, y especialmente contra las trabajadoras del
hogar.

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CEPAL
El futuro del trabajo y la población afrodescendiente en América Latina en el marco
del COVID-19 y la recuperación transformadora con igualdad. Holz, Raúl - Huepe,
Mariana - Rangel, Marta. CEPAL, junio 2022

Descripción
La desigualdad étnico-racial continúa siendo un rasgo estructural de las sociedades
latinoamericanas y una de sus manifestaciones más evidentes se observa en el mercado del
trabajo. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el
mercado laboral es el eslabón fundamental entre lo económico y lo social, y vincula la
estructura productiva con la distribución de los ingresos de los hogares y con las
oportunidades para acceder a empleos en condiciones de trabajo decente. En este documento
se muestran las desigualdades étnico-raciales que afectan a la población afrodescendiente en
el mundo del trabajo y se analiza el potencial impacto del cambio tecnológico asociado a la
cuarta revolución industrial en la inclusión laboral de esta población. El análisis incluye una
estimación de los riesgos de automatización de los puestos de trabajo según la condición
étnico-racial de quienes los ocupan y una reflexión acerca de los efectos de la aceleración de la
adopción tecnológica durante la pandemia de COVID-19 y los riesgos exacerbados que conlleva
para la población afrodescendiente.
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