En este informe se analiza la calidad de vida de las personas mayores en América Latina y el
Caribe, cómo se relaciona con las políticas de protección social y cómo estas políticas deben
adaptarse al envejecimiento de la población. Se mide la calidad de vida de las personas
mayores como una combinación de esperanza de vida saludable y seguridad de ingresos.
En este informe, se define la protección social de las personas mayores como una combinación de
pensiones, servicios de salud, y servicios de atención a la dependencia. Estas políticas están
directamente relacionadas con la calidad de vida de las personas mayores. Las pensiones
reducen la pobreza de las personas mayores. Los servicios de salud, no solo mejoran su estado
de salud, sino que reducen el riesgo de pobreza causada por gastos médicos muy altos.
Los servicios de atención a la dependencia mejoran el bienestar de las personas dependientes y de
sus familiares cuidadores. Estos efectos positivos de la protección social están ampliamente
documentados en la literatura. Para cada tipo de política, se evalúa el nivel de cobertura, la
calidad de las prestaciones proporcionadas, y su sostenibilidad fiscal y social.
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Estimación de las necesidades de recursos humanos para la atención a las personas
mayores con dependencia de cuidados en América Latina y el Caribe. BID 2022
El acelerado proceso de envejecimiento poblacional que experimenta América Latina y el
Caribe implicará un aumento en el número de personas mayores con dependencia de
cuidados. En este contexto, uno de los desafíos que enfrentarán los países de la región es la
disponibilidad de recursos humanos para entregar servicios de cuidados.
En este estudio estimamos, por primera vez, las necesidades de recursos humanos que
entrañará el cuidado de personas mayores con dependencia en los países de la región en los
años 2020, 2035 y 2050. Basamos la estimación en un modelo de prestación de servicios que
incluye utilizando estándares de distintos países cuidados domiciliarios, cuidados
institucionales y servicios de rehabilitación.
Calculamos que, en 2020, la región requiere cerca de 5 millones de personas dedicadas al
cuidado (sin considerar cuidadores informales/ familiares/ no remunerados). Esta cifra
aumenta a casi 9 millones para 2035 y a más de 14 millones en 2050. Por su parte, la necesidad
de profesionales de rehabilitación se incrementa de 2 millones en 2020 a más de 6 millones en
2050. Incluso en los países que tienen los sistemas de cuidados más avanzados, existen
importantes brechas en el número de profesionales de cuidados actualmente disponibles, así
como en materia de competencias y capacitación.