La Fundación Electra lamenta profundamente el fallecimiento de UMBERTO
ROMAGNOLI, 1935-2022
Palabras del Prof. Antonio Baylos, en su Blog
“Ha fallecido Umberto Romagnoli esta misma tarde, mientras dormía. La noticia ha conmocionado a
todas las personas que le conocíamos y le estimábamos. Con él desaparece toda una época. Es el
exponente máximo de la escuela boloñesa de Derecho del Trabajo, un laboratorio activo y vivo que supo
recrear el aparato crítico más acertado para definir la ambivalencia de la regulación del trabajo y
cuestionar la deriva neoliberal en la que se iba adentrando. Umberto Romagnoli dominaba además el
lenguaje y sabía expresar las más bellas metáforas como forma de describir de la mejor de las maneras
los hechos sociales y las acciones colectivas que le dan sentido.
Nació en 1935, y ha recorrido a lo largo de una vida extensa los momentos más señalados del trabajo y
la historia, que ha sabido narrar como nadie podría hacerlo. Ha construido poco a poco los fundamentos
de la cultura jurídica laboralista italiana y a su través, europea. Su labor como escritor y pensador es
inconmensurable, siempre animada de una perspectiva lúcidamente desencantada, progresivamente
pesimista, sobre la evolución de las reglas sobre el trabajo, de la debilitación de la ciudadanía fundada
sobre éste. Impulsó decenas de proyectos editoriales, creó su propia revista, Lavoro e Diritto, a la que
dotó de sus señas de identidad, sostenidas por los que serían sus co-directores después, Luigi Mariucci,
también él fallecido víctima del Covid, y Guido Balandi.
Era literalmente adorado entre los juristas latinoamericanos a los que se dedicó en el Curso para
Expertos que impulsó junto con su gran amigo Pedro Guglielmetti. No pudo asistir a las últimas
ediciones, pero su intervención en Toledo era siempre seguida con pasión y atención máxima por los
asistentes al Curso. Hoy todas las personas que participaron en esta gran aventura del estudio y de la
hibridación cultural entre una tradición emancipatoria europea y americana, están a buen seguro
sobrecogidas por su desaparición.
En España la presencia de Romagnoli en revistas y libros fue muy intensa. Era un autor frecuente en la
Revista de Derecho Social, nos enorgullecíamos de que su firma diera brillo al contenido de nuestra
revista. Conocido entre y por las y los sindicalistas, los abogados laboralistas, los magistrados de lo social
y el profesorado universitario en general, sus palabras siempre aportaban algo nuevo e interesante a
cada uno de estos colectivos y personas. Son muchas y muchos quienes le valoraban y le estimaban en
todo el arco de los juristas del trabajo.
Nosotros, Joaquin Aparicio y yo mismo, le quisimos mucho. y el nos honró con su cariño y amistad
durante mucho tiempo, desde aquella tarde del lejano 1984 – el año Orwelliano – en el que fuimos a
buscarle al Hotel Plaza del edificio España y pasamos con él un largo rato en una taberna de la calle de
Santiago. Hace tan solo unos meses compartimos con él mesa y charla en Bolonia. Su muerte nos
conmueve y nos apena profundamente.
No hay palabras que sirvan para alejar la sombra oscura de la muerte, el vacío que deja la ausencia del
ser querido. Un abrazo a su amada esposa Lisa con la que convivió más de sesenta años, a sus hijas
Daniela y Bárbara y a toda su familia”
Blog de Antonio Baylos
Palabras del Prof. Juan Raso Delgue, en su Blog
“Esta tarde falleció Umberto Romagnoli, quien fuera Catedrático de Derecho del Trabajo de la
Universidad de Bologna y entrañable amigo y referente del Grupo de Bologna/Castilla La Mancha.
El Prof. Romagnoli había nacido en Bologna en octubre de 1935 y en 1970 había alcanzado el
título de Profesor Ordinario (Catedrático) de Derecho del Trabajo en la célebre Universidad boloñesa.
Fue Decano de la Facultad de Ciencias Políticas de dicha Universidad en el período 1978-1984, en la que
siguió enseñando hasta el año 2009. Entre los libros más citados de la doctrina italiana “clásica” ocupa
un lugar de privilegio “Il rapporto di lavoro” que escribió con Giorgio Ghezzi,
Entre 1981 y 1983 participó de la experiencia del “Laboratorio Jurídico”, una revista fundada
por Mario Tronti, en 1985 fue codirector de la Revista “Diritto e procedura civile” y en 1987 fundó la
revista Lavoro e Diritto, aun hoy recordada como uno de los principales centros de investigación de la
comunidad universitaria italiana.
Romagnoli, no solo fue uno de los grandes juslaboralista italiano, sino que sus estudios e
investigaciones estuvieron especialmente vinculados a la cultura jurídica del trabajo, atento a las
características industriales del Siglo XX - ese “siglo corto” como lo definió -, que comenzó a fines de la
primera guerra mundial y concluyó con los cambios tecnológicos y políticos de los años ’80.
Hombre ligado ideológicamente a la izquierda italiana y estudioso de los conflictos y
negociaciones de la “classe operaia”, expresaba que la fábrica, las categorías, los tiempos de trabajo
predeterminados, los salarios fijos, todo ayudó a formar esa conciencia común “obrera” fortalecida por
el efecto nivelador e igualitario del taylorismo. El industrialismo clásico - agregaba - , además de un
modelo de producción económica, significó “una forma de pensar” la sociedad.
Pero también supo anticipar muchos cambios que se producirían entre fines del siglo XX y
comienzo del siglo XXI, entendiendo que era necesario construir nuevos espacios para un Derecho del
trabajo, que ingresaba en una geografía laboral desconocida. Entendió - antes que otros - que "la crisis del sindicato no es más que el reflejo de la crisis del trabajo. En primer lugar, del trabajo que falta. Pero también del trabajo que cambia".
Consideraba que el gran desafío del jurista era responder a las transformaciones de un mercado de
trabajo, en que conviven expresiones de la más alta tecnología con modalidades laborales escasamente
tuteladas, porque “vivimos una época de densas incógnitas”.
Explicaba en sus clases magistrales que los problemas del trabajo y el desempleo eran también
problemas de identidad de la persona, porque implicaban la ruptura entre el ciudadano y su comunidad.
“Quien no trabaja, no es - afirmaba -: Esta es la más terrible discriminación cuyo desafío no puede evitar
el derecho del trabajo. En caso contrario, su universalidad estará destinada a volverse objeto de
dolorosa nostalgia, de algo que pudo ser y no fue”.
Lo conocí el 28 de junio de 1988: aún recuerdo esa fecha por coincidir con la inauguración del
1er Curso de Ex Becarios de Bologna, en oportunidad de las celebraciones de los 900 años de la más
antigua universidad del mundo. Recibió a mi generación - la primera de un largo ciclo - con palabras de
aliento y afecto: no nos conocía, pero desde ese momento y a lo largo de más de tres décadas nos
acompañó constantemente con su sabiduría y conocimientos de las experiencias sucesivas de los cursos
de Bologna/Castilla La Mancha.
Recuerdo algunas de sus últimas consideraciones consignadas en el post de este blog del
11/09/2017: “Con la crisis del Derecho del trabajo no todo se pierde. Habrá mutaciones, pero quedarán
para siempre. los derechos constitucionales de ciudadanía, que se originaron en ese modo de pensar y
modelo de sociedad que fue la organización de la producción de la fábrica fordista: En buen romance,
sea cual sea el futuro de nuestra disciplina, nadie nos quitará los derechos de ciudadanía, que en
definitiva son nuestros derechos humanos, los derechos generados en el entorno del trabajo”.
Hoy, en este momento doloroso en que se detuvo su reloj biológico, continuará con la
intensidad de siempre el influjo de sus aportes y conocimientos. Asi lo recuerdo como el aprendiz que
he sido, de quien siempre consideré mi Maestro en tierra europea.”