“El fin del año 2022 mostró señales de estabilidad en el plano económico, a partir de iniciativas exitosas
del gobierno. Sin embargo, la sostenibilidad en el mediano plazo de esta trayectoria no se encuentra
asegurada, toda vez que no se observan estrategias para abordar los problemas estructurales del proceso inflacionario: la puja distributiva, la fragilidad financiera y externa, y la indexación de los
contratos.
En materia de empleo, el mercado de trabajo en el tercer trimestre de 2022 sostuvo una tendencia
característica de la post-pandemia. Se verifica un proceso continuado de creación de puestos de trabajo,
que redunda en un descenso de la tasa de desempleo. Sin embargo, el crecimiento de la población
ocupada se explica principalmente por la expansión del empleo asalariado no registrado y del trabajo
por cuenta propia. En el tercer trimestre de 2022 la tasa de empleo no registrado alcanzó el 37,4%, más
de 4 puntos porcentuales en comparación con el año 2021.
Por otro lado, se observa un aumento de la participación de las mujeres en el mercado laboral luego de
la pandemia. En el tercer trimestre de 2022, la tasa de empleo femenina superó el 47%, uno de los
valores más elevados desde 2003.
La negociación colectiva en 2022 mostró una actividad intensa y alcanzó un récord de homologaciones.
Esta situación obedece principalmente a que, en contextos inflacionarios como el actual, las
negociaciones paritarias difícilmente se resuelven en un acuerdo anual, llevando a una mayor cantidad
de acuerdos en un año. Adicionalmente, diversas actividades siguen sumando regulaciones específicas
sobre teletrabajo y otras vienen abordando las problemáticas vinculadas a la violencia y el acoso en los
lugares de trabajo.” Cetyd-eidades_UNSAM.