CUANDO LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SE AFILIE A LA SEGURIDAD SOCIAL.
Artículo de Laura Casamitjana, en Ethics.es, 26.06.2023
La democratización de la IA abre una nueva frontera de experimentación que desdibuja los límites del
mercado laboral tal y como se ha conocido hasta ahora.
Hace un siglo, al hilo de la industrialización y sociedades occidentales guiadas a la producción capitalista, el cineasta Fritz Lang imaginaba un futuro distópico en su película Metrópolis. Era un hipotético 2026 en el que los seres –medio híbridos, humanos y robóticos— conviven en una inestabilidad que plantea dudas a nivel ético. Una ciudad partida por ley, una lucha de clases entre los pensadores y los trabajadores. En 2023, cuando se aerca la fecha de ese mundo imaginado por Lang, un ente ha revolucionado el mundo: ChatGPT.
La herramienta desarrollada por OpenAI es capaz de dar respuesta a prácticamente cualquier cosa y un
ejemplo del desarrollo de la inteligencia artificial (IA), que establece un cambio de paradigma ante el que los estados se han visto obligados a ponerse en marcha para establecer legislaciones sobre el tema. Si bien la IA supone un progreso que hace tambalear los cimientos de las sociedades y las formas de trabajo, la revista Time publicó una exclusiva en enero donde decía que ChatGPT había sido moldeado por trabajadores kenianos cobrando menos de 2 dólares la hora. Un ente revolucionario ingeniado por una ciudad dividida: concebido por los pensadores y ejecutado a la vieja usanza, con mano de obra explotada.