
DIA MUNDIAL DEL REFUGIADO 2023: ESPERANZA LEJOS DEL HOGAR
América Latina enfrenta el desafío de integrar a través del empleo a casi 10 millones de personas
refugiadas y desplazadas.
El desafío de la integración debe considerar que las personas refugiadas traen importantes beneficios para los países de acogida cuando tienen oportunidades de trabajo decente, destaca este artículo de la Directora
Regional a.i. de la Oficina de la OIT para América Latina y el Caribe, Claudia Coenjaerts.
Artículo | 20 de junio de 2023
Durante los últimos 10 años ha aumentado en forma dramática el número de personas refugiadas en América Latina.
Hay múltiples razones por las cuales alguien puede encontrarse en situación de desplazamiento forzado transfronterizo, pero en todos los casos esas personas buscan lo mismo: un lugar donde rehacer sus vidas y conseguir los medios para mantenerse con sus familias.
Facilitar el acceso al empleo y a unos medios de vida sostenibles es la llave maestra para enfrentar el enorme desafío de la integración socioeconómica de las personas refugiadas, y para evitar que se vean en situaciones de pobreza y marginalidad en los países de acogida.
Las dimensiones de este desafío para la región son evidentes: el número de personas desplazadas a través de fronteras internacionales en las Américas ha aumentado de 879 000 en 2012 a 9,2 millones en 2022. Un aumento de 950 por ciento en una década, según datos de ACNUR.
Esos casi 10 millones de personas incluyen a refugiados, a solicitantes de asilo y a más de 5 millones de personas que tienen necesidad de protección internacional.
El desafío de la integración debe considerar que las personas refugiadas traen importantes beneficios para los países de acogida, ya que una gran parte son trabajadores que aportan habilidades, conocimientos y tienen potencial para generar bienes, servicios e ingresos, además de cubrir la escasez de mano de obra y cualificaciones.