Pensiones: ¿Qué podemos aprender de países con procesos de envejecimiento más avanzados? por Ekaterina Cuéllar - Manuel García Huitrón - Waldo Tapia. BID, 01.06.2023
América Latina y el Caribe va camino de convertirse en una región envejecida. Las proyecciones de población de las Naciones Unidas no dejan lugar a dudas: en las próximas décadas, la región se enfrentará a un escenario de bajas tasas de natalidad y creciente longevidad, lo que pondrá en riesgo los sistemas de
pensiones. En 2050, la estructura poblacional de la región ya no tendrá forma de pirámide sino de columna y alrededor del 2060, la baja tasa de fecundidad hará que la población deje de crecer e incluso disminuya.
Tal y como ya está ocurriendo en otras regiones del mundo, el proceso de envejecimiento poblacional pondrá en jaque a los sistemas de pensiones de la región. El aumento en la longevidad va a alterar el balance entre la capacidad de los sistemas de pensiones de ofrecer pensiones dignas para segmentos amplios de la población, así como la posibilidad de mantener esa capacidad en el tiempo. En algunos casos, el monto de las pensiones podrá disminuir de sus niveles actuales, o bien, las tasas de contribución tendrán que aumentar a niveles que dificultarían la creación de empleo formal.
¿Qué pasará entonces? ¿Cómo puede nuestra región prepararse para transformar el desafío del envejecimiento en una valiosa oportunidad?
Si bien es cierto que América Latina y el Caribe tiene por ahora realidades muy diferentes a las de países con procesos de envejecimiento más avanzados como Japón, Dinamarca, Nueva Zelanda, Suecia o Singapur, podemos aprender de su experiencia y adaptar esas lecciones a nuestra propia realidad.