En Blog de Luis Raffaghelli, 27.05.2025
Manifiesto del Área Latinoamericana de Estudios sobre Riesgos Psicosociales en el Trabajo.
I. Introducción.
En un contexto de profundas transformaciones en el mundo del trabajo, el presente manifiesto surge
como un llamado a la reflexión y a la acción desde una perspectiva crítica y colectiva. El mismo propone
un análisis situado y estructural que permita comprender y transformar las condiciones de trabajo en
favor de la salud y el bienestar de quienes trabajan, teniendo en cuenta las especificidades políticas,
económicas, sociales, históricas y culturales de América Latina. Este manifiesto emerge de la reflexión,
discusión y experiencia profesional de un grupo de académicos/as e investigadores/as de diversas
universidades de la región que a fines del año 2023 se constituyen de manera autónoma y colaborativa
como Área Latinoamericana de estudios sobre riesgos psicosociales en el trabajo. El área conformada
por más de 80 investigadores/as de 11 países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia,
Ecuador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), tiene como objetivo generar
conocimientos sobre el cuidado de la salud de personas trabajadoras de nuestros países. Su estructura
organizativa permite la colaboración internacional, favoreciendo el análisis comparado de los riesgos
psicosociales en el trabajo. En reconocimiento de la complejidad y dinamismo del trabajo humano este
grupo adopta una composición diversa y multidisciplinaria convencido de la necesidad de contar con
una perspectiva integral de este campo de problemas. En este sentido, resulta clave articular las
perspectivas sectoriales específicas con estudios provenientes de las Ciencias Sociales y Jurídicas del
trabajo, la Sociología y la Economía del trabajo, la Psicología de las Organizaciones y el Trabajo, así como
de la Ergonomía de la actividad, las Clínicas del trabajo, la Medicina del trabajo y la Epidemiología, entre
otras, con el fin de integrar las múltiples dimensiones de esta actividad. La promoción de la salud de
quienes trabajan no es una dádiva y no se puede lograr sin su concurso. Para ello es necesario avanzar
en los procesos de reconfiguración de las organizaciones, reconociendo el derecho de todos sus
miembros a contar con un margen de autonomía, negociación y acuerdo sobre el proceso de trabajo y
disponer con tiempo y espacio institucionalizados para la reflexión y la deliberación colectiva.
Contextualización: cambios en el trabajo y el proceso salud-enfermedad. Desde mediados del siglo
pasado los cambios en el modelo de desarrollo productivo caracterizados por la mundialización, la
financiarización, la reprimarización, la introducción de nuevas tecnologías, la expansión del sector
servicios y el trabajo coordinado desde plataformas de inteligencia artificial, exacerban ritmos de
producción, de capacidad de innovación y de creación de nuevos entornos de consumo. En este proceso
la llamada cuarta revolución industrial ha traído consigo transformaciones significativas que hacen más
complejas las condiciones de salud y el bienestar en el trabajo. La digitalización y la automatización
muchas veces bajo la apariencia de mayor flexibilidad, han introducido formas de control que
intensifican la preeminencia de la maquina sobre lo humano. A la vez que diluye la separación entre la
vida productiva y la intimidad, incrementa la fragmentación e inestabilidad de la población trabajadora,
dispersando los puestos de trabajo y por tanto debilitando la creación y acción sindical. Estas
transformaciones han reconfigurado la relación entre empleadores y trabajadores/as, trasladando en
muchos casos la responsabilidad por la gestión del riesgo hacia los individuos y debilitando los
mecanismos de regulación colectiva del trabajo. En este contexto, la presión por la productividad y la
calidad, la vigilancia constante, la falta de autonomía y de control sobre la toma de decisiones han
contribuido al deterioro sostenido de la salud de quienes trabajan. Manifiesto del Área Latinoamericana
de estudios comparados sobre riesgos psicosociales en el trabajo Con frecuencia se constata una
contradicción entre las demandas y exigencias empresariales según sea el modelo de gestión adoptado
para maximizar la productividad y la rentabilidad- y la transferencia de costos y responsabilidades hacia
los trabajadore/as. Esta situación reduce sus márgenes de maniobra (para hacer un trabajo de calidad y
limita las posibilidades de apropiación subjetiva de la tarea prescripta) dando lugar a entornos de
presión y de exigencia que, con frecuencia, rebasan los límites de atención y de estrés a lo que se
añaden otras condiciones de desequilibrio de la relación productiva. Así, aun cuando en algunos
sectores se han registrado algunas mejoras visibles en las condiciones de higiene y seguridad,
fundamentalmente debido a que los Estados han reconocido las demandas de los representantes de los
trabajadore/as y han adoptado normas sobre salud y seguridad siguiendo los Convenios Internacionales
de la OIT como el Nro.155 y el Nro.187, se han incrementado la intensidad, la precarización y los riesgos
psicosociales en el trabajo, trasladando sus efectos a los cuerpos y subjetividades de quienes trabajan.
La ratificación de dichos convenios, tanto internacionales como nacionales, que promueven entornos
laborales seguros y saludables representa un punto de partida, aunque hay que ir más allá.