URUGUAY
Gráfico de la semana | Inteligencia artificial y trabajo: potencial alto, uso (por ahora)
limitado. Por J. Pascal, en La Diaria, 09.04.2026
“Un recorrido por las distintas aproximaciones que intentan cuantificar los riesgos asociados a esta inédita disrupción tecnológica.
Combinando las estadísticas sobre el uso teórico de la inteligencia artificial (IA) y su uso
efectivo para una amplia gama de profesiones, una investigación recientemente publicada por
la empresa Anthropic 1 concluyó que la utilización de la IA todavía se encuentra por debajo de
su capacidad potencial para toda la gama de las profesiones contempladas. Según los
investigadores, esta tecnología se está utilizando de forma más intensiva en las tareas
administrativas, las que están relacionadas con la computación y las matemáticas, los negocios
y las finanzas, las ventas, las actividades legales, el arte y los medios, y también en los ámbitos
educativos.
Como sucede con todas las nuevas tecnologías, más allá de lo rupturistas que puedan llegar a ser, al
comienzo la velocidad con la que se difunde entre sectores y países varía y tiende a ser, en general, más
lenta y con impactos más acotados o no observables en el muy corto plazo. Sin embargo, en muchos
casos, cuando la promesa es elevada –como sucede actualmente–, el cambio de ritmo en su adopción
puede acelerarse vertiginosamente, generalizándose y activando impactos significativos en una amplia
gama de direcciones. Con esto como base, y a efectos de determinar la exposición teórica a la IA, los
investigadores indagaron cuál es actualmente el riesgo real de sustitución, teniendo en cuenta que el
ritmo del cambio y el potencial inherente a esta disrupción no tiene antecedentes y afecta de forma
distinta el tipo de ocupación (los que antes eran vulnerables ante el cambio tecnológico hoy lo son
menos).
No obstante, los efectos de la IA aún no son observables de forma clara en indicadores agregados como
la creación de empleo o la tasa de desempleo de los países. Es más, a pesar de tener capacidad de
automatizar tareas, o de contribuir a labores realizadas por humanos (mejorando la productividad de los
trabajadores sin destruir sus puestos de trabajo), existen actividades en las que la IA aún no se puede
utilizar en mayor medida debido a distintas limitaciones. Entre ellas, se destacan las restricciones
legales, requisitos de software y la necesidad de verificación de las funciones o resultados por parte de
humanos, entre otras.
Este conjunto de factores constituye el motivo por el cual, si bien teóricamente la IA podría alterar el
94% de las tareas vinculadas a la computación y las matemáticas, en la actualidad solamente se utiliza
para abordar la tercera parte del conjunto de tareas y labores asociadas. Sin embargo, en otras
actividades existen límites claros a las ocupaciones o tareas que la IA puede sustituir, ya que requieren
la presencia física de las personas y ciertas habilidades que aún pertenecen al dominio humano.
Un ejemplo que destaca la investigación está asociado al mundo del derecho, dado que, si bien las
tareas podrían ser sustituidas, la normativa actual no contempla la posibilidad de que la tecnología
represente a su cliente en un juicio. Es una dificultad menor, que podría sortearse de manera
medianamente sencilla, pero aún existe esa barrera bajo la configuración legal vigente. 2
En el otro extremo, existen varios empleos que están actualmente en la frontera de la vulnerabilidad,
como evidencian los ciclos de despidos y procesos de reestructura que parecen ser cada vez más
frecuentes. Dentro de este universo sobresalen los casos de los programadores, trabajadores de
atención al cliente, digitadores de datos, especialistas en historias clínicas, analistas financieros,
analistas de datos y trabajadores del sector del marketing.
Otros enfoques
Complementando las conclusiones que se desprenden de la investigación difundida por Anthropic, las
últimas proyecciones elaboradas por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos para los
siguientes diez años, la creación de nuevos empleos estaría concentrada en electricistas, enfermeros y
abogados. Sin embargo, la relación no es perfecta y existen excepciones, dado que todavía el organismo
contempla dinamismo laboral para los desarrolladores de software, una actividad que, como fue
mencionado, está altamente expuesta a la irrupción de la IA. Es pronto para dirimir cuál de las dos
proyecciones es más plausible, aunque quizás el enfoque utilizado por esta oficina oficial para estimar
las perspectivas laborales de la próxima década haya quedado relativamente obsoleto.
¿Cómo se posiciona Uruguay al respecto?
Ausencia de estimaciones oficiales
Si bien por el momento no existen estudios específicos sobre el impacto de la IA en el mercado laboral
uruguayo a cargo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (en contraste con lo que sería esperable y
deseable), en los últimos meses ya son varias las empresas que han impulsado reestructuras, en
particular dentro del sector de la tecnología, con el argumento de que la principal fuerza detrás de estas
acciones es justamente la disponibilidad y utilización de esta tecnología.
No obstante, si bien este sería uno de los motivos principales, no es el único, dado que también han
planteado que estas estrategias son una respuesta ante los crecientes problemas de competitividad que
acumula el país.
La mirada del Cuesta Duarte
Según el Instituto Cuesta Duarte, 3 entre el 26% y el 38% de los empleos en Uruguay estarán expuestos a
la IA en los próximos cinco años, con entre un 8% y un 14% de los puestos de trabajo presentando
oportunidades de mejora en términos de su productividad. De este informe se desprende que las tareas
asociadas al ingreso y la validación de datos, la actualización de registros y la producción de reportes
podrían ser parcial o completamente automatizadas en ese plazo.
¿Qué dice el FMI?
Estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) 4 apuntan a que esta tecnología podría aumentar
el producto interno bruto uruguayo un 9% durante los próximos 30 años y señalan que, si bien existen
muchas ocupaciones altamente expuestas a la IA (principalmente trabajos administrativos y de ventas),
también hay otras que presentan grados no menores de complementariedad (como los cargos
gerenciales y algunas áreas dentro de la actividad profesional).”
Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.
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