Impactos duraderos de la crisis de Oriente Medio: nuevos riesgos para el mundo laboral.
Sangheon Lee, Economista jefe de la OIT, en su Blog. OIT, 10.04.2026
“Más allá de su costo humano, la crisis de Oriente Medio está afectando el empleo, los
ingresos y las condiciones laborales en todo el mundo. Es fundamental actuar con prontitud
para proteger los mercados laborales, especialmente para los trabajadores vulnerables, las
pequeñas empresas y los hogares de bajos ingresos.
Cuando estalla un conflicto, nuestra atención se centra, con razón, en las consecuencias
humanas inmediatas: vidas perdidas, hogares destruidos y personas obligadas a huir. El
sufrimiento causado por la guerra actual en Oriente Medio es inmenso. Para muchas familias,
la pérdida del empleo o de los ingresos convierte rápidamente la crisis en algo aún más duro:
la lucha por conseguir alimentos, pagar el alquiler y cubrir las necesidades básicas de la vida
diaria.
La actual crisis en Oriente Medio ya está generando estas presiones. En los países
directamente afectados, las empresas, el empleo y los ingresos se ven sometidos a una presión
inmediata. Pero el impacto no se limitará a eso. Ya se están manifestando efectos indirectos,
especialmente en los países asiáticos, a través del aumento vertiginoso de los precios de la
energía, el incremento de los costes de transporte y producción, y una mayor presión
inflacionaria.
Desde finales de febrero, los precios del petróleo y el gas se han disparado, alcanzando un
máximo reciente de más del 50 % por encima de su nivel precrisis, junto con fuertes aumentos
en los fertilizantes y otros derivados del petróleo, lo que subraya la rapidez con la que el
impacto se está propagando a través de las cadenas de suministro de combustible. Si bien el
alto el fuego actual ha aliviado ligeramente los precios, estos siguen siendo muy sensibles a la
evolución de la situación en la región. Un análisis de la UNCTAD sugiere que el crecimiento del
comercio mundial de mercancías en 2026 podría desacelerarse del 4,7 % a entre el 1,5 % y el
2,5 %, con posibles repercusiones significativas en el empleo y los ingresos. Si bien los efectos
en los mercados laborales pueden ser menos drásticos al principio que en algunas crisis
anteriores, si persisten los precios elevados y la perturbación económica generalizada, es muy
probable que el impacto sea más desigual y potencialmente más duradero.
Aún es demasiado pronto para elaborar estimaciones definitivas, y la OIT está evaluando
actualmente los posibles impactos en el mundo del trabajo. Sin embargo, las señales de alerta
ya son evidentes. En los países más directamente afectados, los lugares de trabajo sufren
daños o son destruidos, las empresas cierran o funcionan solo parcialmente, los salarios se
interrumpen y los trabajadores pierden tanto sus empleos como sus ingresos. Las pequeñas
empresas son particularmente vulnerables, ya que suelen tener menos reservas para absorber
interrupciones repentinas. Los servicios públicos se ven sometidos a presión y los frágiles
mercados laborales se vuelven aún más vulnerables. Los efectos también variarán según el
sector. Los viajes y el turismo suelen ser de los primeros en sufrir las consecuencias,
especialmente cuando los conflictos, la inseguridad y el aumento de los costos del transporte
comienzan a afectar la movilidad y la demanda. SEGUIR LEYENDO