“Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, Kaori Nakamura-Osaka, Subdirectora General de la Organización Internacional del Trabajo y Directora Regional para Asia y el Pacífico, hace un llamamiento a adoptar medidas más enérgicas para proteger a los trabajadores de los riesgos psicosociales.
Un repartidor trabaja 14 horas al día para cumplir objetivos preestablecidos por algoritmos. Un obrero soporta en silencio una presión y un acoso constantes. Un gerente de mediana edad reprime los pensamientos suicidas provocados por el estrés.
No se trata de historias aisladas. Son señales de una crisis más profunda, una que con demasiada frecuencia es invisible, silenciada y subestimada: el impacto de los riesgos psicosociales en los trabajadores.
Este 28 de abril, el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo llama la atención mundial sobre los factores psicosociales que influyen en la salud en el trabajo.
El impacto de los riesgos físicos relacionados con el trabajo, como la manipulación manual de cargas pesadas o el trabajo en altura, es bien conocido y comprendido. Los riesgos psicosociales son invisibles, pero igual de peligrosos. Las largas jornadas laborales, el estrés en el trabajo, la violencia y el acoso, los bajos salarios y la falta de seguridad laboral —por mencionar solo algunos— pueden afectar tanto la salud física como mental de los trabajadores.
Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), titulado " El entorno psicosocial del trabajo: desarrollos mundiales y vías de actuación" , pone de relieve la magnitud del impacto.
Revela que los factores psicosociales relacionados con el trabajo son responsables de más de 840.000 muertes anuales debido a enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales asociados, y conllevan la pérdida de casi 45 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) cada año.
Las largas jornadas laborales se consideran un factor de riesgo psicosocial crítico asociado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. En Asia y el Pacífico, la carga es especialmente significativa, ya que casi la mitad de los trabajadores de la región trabajan más de 48 horas semanales, una cifra considerablemente superior a la de otras partes del mundo.
El informe también reconoce las implicaciones de la transformación del mundo laboral en el entorno psicosocial del trabajo. La digitalización y el uso de la inteligencia artificial están transformando la forma en que se coordinan, supervisan y evalúan las tareas. Las nuevas formas de empleo, como el trabajo en plataformas digitales, los diversos tipos de contratos y la expansión del trabajo remoto e híbrido, están redefiniendo la supervisión, las expectativas y el tiempo de trabajo. Si bien estos avances pueden generar oportunidades para fortalecer el entorno psicosocial del trabajo, también
pueden exacerbar los riesgos psicosociales.
Aún no se comprende del todo la verdadera magnitud del problema. Los datos siguen fragmentados y muchos países carecen de sistemas coherentes para identificar los riesgos psicosociales y abordarlos.
El estigma sigue silenciando a los trabajadores que, de otro modo, podrían alzar la voz. Este silencio es una de las mayores barreras a las que nos enfrentamos. Muchos temen las consecuencias negativas para su carrera profesional si hablan sobre el estrés, el agotamiento, la ansiedad o la depresión en el trabajo. Como resultado, los problemas permanecen ocultos hasta que se convierten en crisis.
Pero también hay motivos para un optimismo cauteloso. Gobiernos, empleadores y trabajadores de toda la región reconocen cada vez más que los riesgos psicosociales representan una grave amenaza para la seguridad y la salud de los trabajadores, así como para la productividad de las organizaciones y el desempeño económico en general.
Estamos viendo este cambio reflejado en las políticas. Por ejemplo, cuando China revisó la Ley de Seguridad Laboral en 2021, la salud mental en el trabajo se incorporó formalmente a las obligaciones legales de los empleadores. La revisión exige que los empleadores refuercen los aspectos psicológicos en los servicios de salud ocupacional. Asimismo, en 2024, cuando China revisó la Clasificación y Catálogo de Enfermedades Profesionales, los trastornos de salud mental ocupacional
se incluyeron como enfermedades profesionales por primera vez.
Otros ejemplos en la región incluyen el programa nacional de seguridad y salud ocupacional de Japón, que prioriza la prevención del exceso de trabajo y los problemas de salud mental. La República de Corea está ampliando el apoyo a través de centros de salud para trabajadores y exigiendo instalaciones de descanso. Australia y Nueva Zelanda han integrado la salud mental en estrategias nacionales más amplias, mientras que países como Malasia y Filipinas están fortaleciendo los
marcos legales para abordar los riesgos psicosociales en el trabajo.
El nuevo informe de la OIT subraya una verdad simple pero contundente: los riesgos psicosociales no son inevitables. Surgen de aspectos identificables del trabajo, exigencias excesivas, falta de control, apoyo insuficiente y trato injusto.
Todos estos factores pueden modificarse, lo que significa que la prevención es posible.
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Episodio del podcast de la OIT Seguridad y salud en el trabajo - Riesgos psicosociales en el trabajo: La amenaza invisible para la salud de los trabajadores. 27 de abril de 2026
“Los riesgos psicosociales en el trabajo afectan a millones de trabajadores en todo el mundo, pero a menudo pasan desapercibidos. Un nuevo informe de la OIT destaca cómo factores como las jornadas laborales excesivas, la inseguridad laboral y el acoso en el trabajo pueden tener graves consecuencias para la salud mental y física, contribuyendo a más de 840 000 muertes al año.
En este episodio del podcast de la OIT sobre el futuro del trabajo, Manal Azzi, jefa del equipo de la OIT en materia de políticas y sistemas de seguridad y salud en el trabajo, analiza las causas de estos riesgos y cómo evolucionan en un mundo laboral en constante cambio. Aborda las medidas prácticas que los gobiernos, los empleadores y los trabajadores pueden adoptar para prevenir daños y fomentar entornos laborales más seguros, saludables y resilientes. SEGUIR LEYENDO