Crisis energética, minerales críticos y empleo: qué está en juego para América Latina y el Caribe. F. Bertranou, OIT. Junio 2026
“La nueva geopolítica energética está redefiniendo las perspectivas de empleo, inversión y desarrollo en América Latina y el Caribe. El desafío será convertir las oportunidades de la transición energética en más y mejores empleos mediante instituciones sólidas, protección social y diálogo social.
La escalada de tensiones en Medio Oriente desde finales de febrero de 2026 no es solo una crisis
regional. También constituye un shock energético mundial con consecuencias directas para el empleo,
los ingresos laborales y las condiciones de trabajo de millones de personas en América Latina y el
Caribe.
Para muchas familias trabajadoras, el impacto puede sentirse rápidamente en el costo de los alimentos, el transporte y otros bienes esenciales. Pero las consecuencias van más allá del corto plazo. La nueva geopolítica energética también puede acelerar transformaciones económicas que redefinirán la forma en que se produce, se invierte y se generan empleos en la región durante los próximos años.
Un shock que encuentra vulnerabilidades persistentes
El encarecimiento de la energía no ocurre en el vacío. América Latina y el Caribe enfrenta este nuevo
escenario con desafíos estructurales que siguen limitando la resiliencia de sus mercados laborales. Cerca de la mitad de las personas ocupadas trabajan en condiciones de informalidad, amplios sectores de la población carecen de una cobertura adecuada de protección social y muchos países disponen de un espacio fiscal limitado para responder a nuevas presiones económicas.
En este contexto, los aumentos en los precios de la energía actúan como un impuesto regresivo. Elevan
los costos de producción y transporte, alimentan presiones inflacionarias y reducen el poder adquisitivo de los hogares, afectando especialmente a quienes cuentan con menores ingresos.
La situación, sin embargo, no es homogénea. Algunos países exportadores netos de petróleo pueden
beneficiarse temporalmente de mayores ingresos asociados al alza de precios. En cambio, muchos
países importadores netos de energía, particularmente en Centroamérica y el Caribe, enfrentan
mayores presiones sobre sus cuentas externas y menos margen para implementar medidas de apoyo
económico.
Minerales críticos: una oportunidad que requiere políticas activas
Paradójicamente, un petróleo más caro también puede acelerar la transición global hacia energías
renovables y tecnologías bajas en carbono. Esa transición demanda minerales críticos como litio, cobre y níquel, recursos de los cuales América Latina dispone en abundancia.
Esta situación abre una oportunidad estratégica para impulsar inversiones, diversificar las estructuras
productivas y generar empleo. Sin embargo, la experiencia histórica de la región muestra que la
disponibilidad de recursos naturales, por sí sola, no garantiza desarrollo inclusivo ni trabajo decente.
Sin políticas industriales adecuadas, marcos regulatorios sólidos, sistemas de formación y desarrollo de competencias, así como mecanismos efectivos de distribución de beneficios, el auge de los minerales críticos podría reproducir patrones ya conocidos: especialización en actividades extractivas, escasa generación de empleo de calidad y alta dependencia de los ciclos internacionales de precios.
La cuestión central no es únicamente cuánto crecerán estas actividades, sino qué tipo de empleos
generarán y quiénes podrán acceder a ellos.
La transición justa como desafío estratégico
La transición energética puede convertirse en una fuente importante de nuevas oportunidades
laborales. Pero para que esos beneficios alcancen a más personas se requieren políticas deliberadas que acompañen los procesos de transformación productiva.
El concepto de transición justa adquiere aquí una importancia fundamental. La transformación hacia
economías más sostenibles debe ir acompañada de inversiones en formación profesional,
fortalecimiento de los sistemas de protección social, apoyo a los trabajadores afectados por los cambios productivos y mecanismos efectivos de diálogo social.
La calidad de las instituciones será determinante para que la transición energética contribuya a reducir desigualdades en lugar de profundizarlas.
Tecnología, fragmentación e instituciones
Al mismo tiempo, la inteligencia artificial y la automatización continúan transformando los mercados
laborales de la región. Sin embargo, la creciente fragmentación del contexto internacional puede dificultar el acceso a inversión, infraestructura y transferencia tecnológica precisamente cuando estos
elementos resultan más necesarios para impulsar ganancias de productividad y crear nuevas
oportunidades de empleo.
Frente a estas tendencias, los resultados no están predeterminados. Los países que fortalezcan sus
instituciones laborales, amplíen la protección social, promuevan la formalización del empleo y
consoliden espacios de diálogo social estarán mejor preparados para transformar los riesgos en
oportunidades de desarrollo productivo inclusivo.
Una agenda regional para responder a la transformación
Estas reflexiones son consistentes con las prioridades establecidas por los constituyentes tripartitos de
la región en la Declaración de Punta Cana, adoptada durante la 20.ª Reunión Regional Americana de la OIT en 2025.
La Declaración reafirma la importancia de fortalecer la democracia, el diálogo social, las instituciones
laborales y la justicia social para enfrentar las profundas transformaciones que atraviesan el mundo del trabajo. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, transición energética y aceleración
tecnológica, estos principios adquieren una relevancia aún mayor.
La pregunta no es si la nueva geopolítica energética transformará el mundo del trabajo en América
Latina y el Caribe. La transformación ya está en marcha.
La verdadera cuestión es si las instituciones, las políticas públicas y el diálogo social serán capaces de
orientar ese proceso hacia una transición justa que genere más y mejores oportunidades para las
personas trabajadoras”. ENLACE
Este artículo se basa en: Bertranou, F. (2026). El mundo del trabajo en América Latina y el Caribe en el contexto de la nueva geopolítica energética. Cinco tendencias estructurales. *Revista de Economía
Política de Buenos Aires*, 32(20), 9-21.