FILOSOFÍA, IA Y MERCADO LABORAL. Por Nicolás Orozco M, en RazónPública.com,
Colombia 05.07.2026
“Los datos recientes sobre empleo sugieren un giro importante, a saber, algunas áreas
humanísticas parecen menos expuestas a la IA que ciertos campos técnicos.
Una nota sobre filosofía, técnica y empleabilidad
Se ha vuelto casi un lugar común afirmar que el futuro pertenecería a quienes dominaran el
lenguaje de la tecnología; aprender a programar, familiarizarse con el análisis de datos o
formarse en áreas próximas a la digitalización parecería ofrecer no únicamente una ventaja
profesional, sino una especie de resguardo frente a la incertidumbre laboral. En contraste, las
humanidades siguieron siendo presentadas con frecuencia como saberes valiosos en el plano
cultural, pero menos robustos en su traducción al mercado. La filosofía, en particular, ha sido
una de las disciplinas más expuestas a esta sospecha; esto es, se le concede densidad
formativa, pero se la considera vulnerable en términos de empleabilidad.
Un artículo reciente de The Economist introduce un matiz importante en esa imagen. A partir de datos
sobre empleo de recién graduados en Estados Unidos, el texto sugiere que la expansión de la
inteligencia artificial podría estar afectando con mayor intensidad algunos campos tradicionalmente
asociados con la economía digital que otros ubicados, en principio, lejos del centro de la automatización.
La tesis del artículo no radica en que la filosofía se haya convertido en la carrera con mejores
perspectivas laborales, ni que las áreas tecnológicas hayan dejado de ser relevantes, lo que propone es
que, en el corto plazo, los egresados de campos más expuestos a la IA parecen haber experimentado un deterioro laboral mayor que quienes provienen de áreas menos expuestas, entre ellas la filosofía. El
punto merece atención porque obliga a reconsiderar algunas intuiciones muy asentadas sobre la
relación entre universidad, técnica y trabajo.
El dato eje. ¿Qué está pasando realmente?
El artículo se apoya en las encuestas de la National Association of Colleges and Employers, que recogen información sobre la situación laboral de graduados recientes y, partir de ese material, el medio compara la evolución del empleo de tiempo completo en distintas disciplinas según su grado de
exposición a la IA.
La conclusión principal se centra en que entre 2022 y 2024, los egresados de las áreas menos expuestas a la IA —como educación, filosofía o ingeniería civil— vieron caer su tasa de empleo de tiempo completo en promedio 1,5 puntos porcentuales; en cambio, quienes provenían de las áreas más
expuestas —como ciencias de la computación, ingeniería informática y ciencias de la información—
registraron una caída de 6,6 puntos porcentuales. El gráfico de dispersión incluido por el artículo es
bastante claro, a saber: a mayor exposición de una disciplina a la IA, más pronunciado tiende a ser el
deterioro reciente de sus resultados laborales.

La posición de Filosofía dentro de ese gráfico es llamativa porque aparece entre las carreras con baja
exposición a la IA y con una variación relativamente estable, incluso levemente positiva, en comparación
con otras áreas. Sin embargo, conviene subrayar desde el comienzo qué significa esto y qué no significa.
Lo anterior no implica que la filosofía ofrezca, en términos absolutos, mejores tasas de empleo que la
informática o la ingeniería, significa, más bien, que la situación de sus egresados empeoró menos en el
período observado. SEGUIR LEYENDO