CONSIDERACIONES PRELIMINARES SOBRE ROBÓTICA Y MUNDO DEL TRABAJO. Por Juan Pablo Capón Filas, en el Blog del Equipo Federal del Trabajo
Articulo publicado en elDial.com, en fecha 16 de septiembre de 2026, CITAR: DC38F1.-
Juan Pablo Capon Filas (1).
1. Introducción.
“Hemos analizado en artículos y exposiciones anteriores la iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo sobre Futuro del Trabajo.
Con el presente inauguramos una serie de estudios que realizaremos en los próximos años sobre Robótica y sus efectos en la producción de bienes y servicios, en la destrucción y creación de empleo y en el financiamiento de los sistemas de Seguridad Social.
A modo de introducción, analizaremos brevemente el origen de las palabras Robot y Robótica.
El término Robot proviene de la voz checa "robota", que designa el trabajo forzado o servil. Fue acuñado por el pintor y escritor Josef Čapek y utilizado por primera vez por su hermano, el dramaturgo checo Karel Čapek, en la obra teatral "R.U.R. (Robots Universales Rossum)", escrita en 1920 y estrenada en 1921, en el Teatro Nacional de Praga, el bellísimo edificio conocido como “Národní divadlo”, una relevante joya modernista, en la que unos seres artificiales y
automatas creados originalmente para trabajar, terminan por sublevarse contra la Humanidad (2).
El término Robótica fue introducido por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, quien lo empleó al inicio del relato Liar!, publicado en 1941, primera obra literaria donde se encuentra la palabra en idioma inglés “robotics” (3).
Desde su origen, ambos conceptos, que sorprendentemente resultan de una obra teatral y de un relato de ciencia ficción, se encuentran indisolublemente vinculados y relacionados con el Mundo del Trabajo.
Existe hoy una confusión estratégica y ética notable en el desarrollo de la tecnología, por cuanto pareciera que el foco estaría en reemplazar el trabajo humano por el trabajo de las maquinas, sin comprender las implicancias sociales y políticas potencialmente regresivas de una enorme desocupación y como seria vivir en sociedades partidas, entre los que tienen empleo y pueden desarrollar una vida en el Siglo XXI y las personas condenadas a la marginalidad social.
Es incomprensible que a esta etapa de la civilización se pretenda que la tecnología resuelte neutral frente al desarrollo humano.
Hay niebla en el horizonte de las ideas y es importante, diría imprescindible, una seria discusión sobre los efectos del incremento de la automatización en la vida en sociedad y como evitar “sociedades partidas” entre los que pueden y los que no pueden trabajar.
Rodolfo Capon Filas, al desarrollar los fundamentos de la Teoría Sistémica del Derecho Social sostuvo que el Derecho es Realidad, Valores, Normas y Conductas Transformadoras, un sistema jurídico que se retroalimenta para concretar la Justicia, por cuanto sostenía: “El Derecho es Energía en busca de Justicia” (4).
El Mundo del Trabajo será transformado por la Robótica, no solo ya en fábricas automotrices, donde se encuentra presente desde la década de 1960, sino también en comercios, gastronomía, reparto de bienes y productos, las tareas más peligrosas y riesgosas en minería y en la industria del petróleo y gas, los hogares y la atención de personas ancianas, los hospitales, farmacias y en general en amplias actividades que hoy están reservadas al trabajo humano, siendo el 2030 un horizonte prudencial para visualizar sus efectos en el empleo (5).
Al respecto, hemos sostenido fundadamente que los representantes del Fondo Monetario Internacional, en el Foro Económico de Davos, en enero de 2026, que así lo han planteado, han cometido un error argumental
manifiesto.