
Serie Panorama Laboral 2022
NOTA TÉCNICA. Un crecimiento débil y crisis global frenan recuperación del empleo
en América Latina y el Caribe. OIT AMÉRICAS, 01.09.2022
Noticias ONU / Asuntos económicos 1 Septiembre 2022
El bajo crecimiento económico, la escalada inflacionaria y la crisis mundial agudizada por la guerra en
Ucrania afectan los mercados de trabajo de la región, que podrían registrar aún mayor informalidad,
señala un nuevo informe sobre el tema de la agencia laboral de la ONU.
Si bien América Latina y el Caribe fue una de las regiones de mayor crecimiento en 2021 luego de ser
una las más afectadas en 2020 como consecuencia de la pandemia de COVID-19, la ralentización del
repunte observada este año ha frenado la recuperación de los mercados laborales que, basados en la
informalidad, habían avanzado a la par de la economía en 2021, apuntó este jueves la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
En una nota técnica del Panorama Laboral para la región en 2022, la OIT precisó que la tasa de
desocupación se ubicó en 7,9%, regresando así al nivel previo a la pandemia, pero con perspectivas
complicadas e inciertas que podrían implicar un aumento del desempleo, la informalidad y la pobreza.
El análisis explica que el bajo crecimiento, la elevada inflación y la crisis global agudizada por la guerra
en Ucrania tienen un impacto no sólo en la tasa de empleo, sino en la calidad de los trabajos.
La OIT explicó que, independientemente de los promedios regionales, cada país tiene realidades
diferentes, citando que diez de 14 naciones examinadas no alcanzaron su nivel de empleo en 2019
durante el primer trimestre del año y que sólo tres de ellas recuperaron la tasa de participación
económica previa a la pandemia.
Informalidad
La publicación destaca que la recuperación del empleo se ha basado en los trabajos informales, a los
que se atribuye entre el 50% y el 80% de ese repunte, lo que significa que al menos uno de cada dos
trabajadores se desempeña en condiciones de informalidad, con todo lo que esto implica.
Los datos desagregados muestran que la informalidad en el caso de los jóvenes llega a una media del
63% en once países, un número superior al 48% de los adultos.
En la rueda de prensa de presentación del informe, la especialista regional de la OIT en economía laboral
recordó que la informalidad es un problema estructural de la región y señaló que ese tipo de empleo es
inestable, “en general con bajos ingresos y sin protección ni derechos laborales”.
Agência Brasil/Marcello Casal Jr
Trabajador informal en Brasil

Trabajadores pobres
Roxana Maurizio, quien también es la autora principal del estudio, estimó además, que la actual
situación económica y la inflación afectan el nivel de los ingresos reales, generando una pérdida de
poder adquisitivo.
“Eso da origen al llamado ´fenómeno del trabajador pobre´, que quiere decir que al margen de tener un
empleo, incluso si éste es formal, el trabajador puede vivir en situación de pobreza”, detalló, agregando
que si bien no se trata de algo nuevo en la región, la incidencia del fenómeno puede incrementarse de
forma sustantiva.
Maurizio refirió que esta situación demanda la implementación y fortalecimiento de políticas que
fomenten la creación de puestos de trabajo formales; refuercen las instituciones laborales como el
salario mínimo y la negociación colectiva; apoyen a las empresas, sobre todo a las pequeñas; y
garanticen el acceso universal a la protección social y sostenimiento de ingresos a los trabajadores
vulnerables.
“El contexto inflacionario demanda el reforzamiento de las instituciones laborales, especialmente el
salario mínimo y la negociación colectiva. El diálogo social adquiere un rol clave para permitir transitar
este sendero atendiendo las necesidades y posibilidades de trabajadores y empleadores. Ello resulta aún
más relevante en un contexto cambiante en la organización del trabajo y donde se requiere avanzar en
el cierre de brechas laborales persistentes que permitan potenciar los efectos positivos de la transición
digital y la transición justa”, apuntó la OIT.
Entre los empleos atípicos se encuentran los puestos temporales, a tiempo parcial, a través de agencia o
la subcontratación. Foto de archivo: PNUD República Dominicana

Las mujeres
El impacto de la crisis ha sido más grave en las mujeres dada la mayor presencia femenina en sectores
económicos muy afectados, como la hotelería, los servicios y los hogares. Además, la informalidad es
mayor ente las mujeres, lo que las privó de ser beneficiarias de las políticas de sostenimiento del
empleo o el ingreso que implementaron diversos gobiernos de la región para aliviar el efecto de las
medidas de emergencia adoptadas durante la pandemia.
Por otra parte, las mujeres afrontaron dificultades mayúsculas para conciliar el empleo remunerado
con el trabajo de la casa en un contexto de suspensión de las clases presenciales y de aumento de las
tareas de cuidado a causa de los confinamientos.
El escenario no cambió la mayor afectación de las mujeres pese a que luego del peor momento de la
crisis la recuperación fue más intensa en el empleo femenino que en el masculino en los 14 países de
estudio: para el cuarto trimestre de 2021, la tasa de ocupación femenina era 2% inferior a la observada
antes del inicio de la pandemia, el doble de la registrada entre los hombres.
No hay fórmula mágica
La directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Claudia Coenjaerts, también presente en
la rueda de prensa, enfatizó que no existe una fórmula mágica para regularizar y formalizar el empleo.
Y la región encara muchos retos en cuanto a la formalización del mercado laboral, advirtió.
“Siempre hay necesidad de equilibrar la protección de los derechos laborales, que son muy
importantes y, al mismo tiempo, de poder promover un mundo donde puedan crecer las empresas. Y la
manera de buscar la mejor solución a nivel nacional es tener un diálogo social permanente”, concluyó
Coenjaerts. ENLACE
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Noticia OIT | 1 de septiembre de 2022

La tasa de desocupación regional llegó a 7,9 por ciento y regresó a niveles de antes de la
pandemia, pero el panorama laboral de la región, afectado también por los impactos de la
guerra en Ucrania, puede complicarse con mayor informalidad y pobreza laboral, dice OIT.
Lima – En América Latina y el Caribe se ha registrado una importante recuperación del empleo tras la
pandemia por COVID-19, pero los mercados laborales de la región enfrentan un futuro complejo e
incierto que podría estar caracterizado en 2022 por aumento de la desocupación, de la informalidad y
del número de trabajadores pobres, dijo hoy la OIT.
Un crecimiento económico bajo, la alta inflación y una crisis global agravada por la agresión rusa a
Ucrania, afectan tanto la cantidad como la calidad de los empleos que genera la región y podrían
prolongar el fuerte impacto laboral de la crisis por la pandemia en la región.
“La creación de empleo formal será clave para enfrentar un escenario de menor dinamismo económico
y pérdida del poder adquisitivo”, dijo Claudia Coenjaerts, Directora Regional a.i. de la OIT para América
Latina y el Caribe, al presentar una nueva nota técnica titulada “Un crecimiento débil y crisis global
frenan la recuperación del empleo en América Latina y el Caribe ”.
La OIT destacó que de acuerdo con los datos más recientes, del primer trimestre de 2022, la tasa de
desocupación promedio de la región es de 7,9 por ciento, la tasa de ocupación de 57, 2 por ciento, y la
tasa de participación en la fuerza de trabajo de 62,1. Son casi los niveles del primer trimestre de 2019,
utilizado para hacer la comparación con la situación existente antes de la pandemia.
“La recuperación de las tasas regionales es una noticia positiva después del impacto devastador que
tuvo la COVID-19”, dijo Coenjaerts. Pero al mismo tema advirtió que “una mayor informalidad y un
aumento en el número de trabajadores pobres, se están configurando como grandes desafíos para los
mercados de trabajo de América Latina y el Caribe en 2022”.
El informe de la OIT precisa que la falta de dinamismo económico comenzó a notarse a comienzos de
2022 con incipientes signos de retroceso en los indicadores laborales promedio de la región, que habían
venido mejorando continuamente durante varios meses.
Por otra parte la OIT destaca que por detrás de los promedios hay realidades nacionales que dan cuenta
de un camino por recorrer en materia de recuperación.
En 10 de 14 países con datos la tasa de ocupación en el primer trimestre de 2022 aún no había
recuperado los valores registrados en igual período de 2019. Por otra parte, solo en 3 de los 14 países la
tasa de participación económica en el primer trimestre de 2022 había recuperado los niveles del primer
trimestre de 2019.
Además, entre 50 y 80 por ciento de las ocupaciones generadas en el proceso de recuperación han sido
en condiciones de informalidad. Esto ha provocado que la tasa de informalidad regional, que
experimentó bajas al inicio de la crisis por la pandemia cuando se destruyeron numerosos puestos de
trabajo, regresara a los niveles pre pandemia, de 50 por ciento.
“Esto significa que 1 de cada 2 personas ocupadas están en condiciones de informalidad en la región.
Son trabajos inestables, en general con bajos ingresos, sin protección ni derechos laborales”, explicó la
economista laboral de la Oficina Regional de OIT y autora del informe, Roxana Maurizio.
Las dificultades económicas podrían determinar un aumento de informalidad, de acuerdo con el
análisis de OIT.
Otro factor de preocupación es la alta inflación, que tiene impactos significativos en los mercados
laborales. Los precios comenzaron a incrementarse en 2021, pero están sometidos a presiones alcistas
por los efectos de la guerra que impactan la disponibilidad de alimentos y de energía, entre otros
factores, y esto afecta directamente el nivel de los ingresos laborales reales, alerta OIT.
“La pérdida de poder adquisitivo de los ingresos laborales es lo que da origen al llamado ´fenómeno del
trabajador pobre´ que significa que las personas pueden vivir en situación de pobreza aun teniendo un
empleo, incluso un empleo formal”, dijo Maurizio. “Si bien ello no es nuevo en una región con alta
informalidad, su incidencia puede elevarse significativamente”.
Frente a este escenario, los países de la región deben enfocarse en el fomento a la creación de más
puestos de trabajo formales, con una coordinación con políticas activas, formación profesional y
políticas sectoriales, destacó la OIT. También consideró esencial el fortalecimiento de las instituciones
laborales, en particular, salario mínimo y negociación colectiva, en un marco de diálogo social.
“En escenarios de crisis el diálogo social entre gobiernos, empleadores y trabajadores permite adoptar y
aplicar con mayores posibilidades de éxito políticas que respondan a los desafíos de la economía real”,
recordó Claudia Coenjaerts. ENLACE