
VISTO Y LEÍDO
ESPAÑA: El Tribunal Supremo valora el uso de un algoritmo como indicio de cesión ilegal en una contrata de call center (STS 23/05/2023). Escribe Adrián Todolí. 13.07.2023
El Tribunal Supremo valora el uso de un algoritmo como indicio de cesión ilegal en una contrata de call center (STS 23/05/2023). Escribe Adrián Todolí en el Blog coordinado por él “Argumentos en Derecho Laboral”, el 13.07.2023
En mi libro recientemente publicado, Algoritmos productivos y extractivos, señalo que una de las
consecuencias que está provocando el auge de la Inteligencia Artificial en el mundo del trabajo es el
incremento de la externalización productiva. Con los algoritmos es muy sencillo para una empresa principal controlar perfectamente, de forma individualizada y a tiempo real, a los trabajadores de la contratista, lo que facilita e incentiva la externalización. En el libro, con un capítulo dedicado al tema, expongo muchos ejemplos de empresas y usos que ya se están produciendo. En el libro, como ya hiciera en su momento en un artículo dedicado específicamente a la cesión ilegal con la Prof. Amparo Esteve, indicábamos que los tribunales deberán valorar como indicio de cesión ilegal el uso de un algoritmo, diseñado por la principal, para dar instrucciones o evaluar el trabajo prestado por los trabajadores de la principal. Como también ha hecho la Inspección de Trabajo en alguna de sus actas que aquí podéis consultar.
Así lo confirma también la STS de 23/05/2023 (rec 183/2021) que utiliza como argumento el uso de un
algoritmo, junto con otros indicios, para condenar por cesión ilegal al Banco Santander y a una contratista
que prestaba servicios de atención al cliente, entre otras.
ALGORITMO DE EVALUACIÓN DE TRABADORES Y CUMPLIMIENTO DE OBJETIVOS
La empresa principal diseñó y contrató a una empresa para que elaborara un algoritmo con el objetivo de
evaluar la calidad de las llamadas realizadas por los trabajadores de la contratista. Según indica la
sentencia, la herramienta incide directamente en la valoración por la atención prestada y tiene conexión
directa con las evaluaciones de los empleados y con la consecución de los objetivos (que vienen fijados por
la principal a su vez).
De esta forma, en mi opinión, lo que valora el Tribunal Supremo es que nos encontramos ante el uso de un
algoritmo que permitía a la empresa principal controlar, no ya la prestación de servicios global realizada por la contratista -o el cumplimiento de los objetivos por parte de la empresa contratista-, sino concretamente a cada uno de los trabajadores de la contratista y comprobar la calidad de sus servicios individualmente y la consecución de los objetivos por parte de cada uno de ellos.
España lanza una carta global de Derechos Laborales junto a otros tres países latinoamericanos. ARG, COL, ESP, HON. 19.06.2023
LABORAL – En Derecho.com
España lanza una carta global de Derechos Laborales junto a otros tres países latinoamericanos,
Argentina, Colombia, España, Honduras. Noticia Europa Press en Derecho.com, 19.06.2023
-Negociación colectiva verde
-Economía de cuidados
-Tecnología e IA
La carta ha sido presentada junto a la ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Argentina, Raquel
Kismer de Olmos; la ministra del Trabajo de Colombia, Gloria Inés Ramírez Ríos y la secretaria de Trabajo y Seguridad Social de Honduras, Sarahí Cerna, cuatro países con los que se tiene en común que se han tomado medidas para avanzar hacia una Iberoamérica “;más integrada, más social, más verde, más feminista y más democrática en el trabajo”, según Díaz.
“Los retos del mundo actual hacen necesaria una nueva internacional laborista, con los países de
Iberoamérica al frente, que ponga el acento en las políticas de igualdad y diversidad o en una digitalización
con derechos”, ha defendido.
Mujeres por Derecho : debate sobre el presente y futuro del papel de las #mujeres en la profesión #jurídica. Organizado por Aranzadi La Ley, Junio 2023
ENLACE AL VIDEO DEL II Encuentro Aranzadi La Ley ‘MUJERES POR DERECHO’
El debate empieza hoy. 30.06.2023
La iniciativa Mujeres por Derecho nace en 2021 con el objetivo de dar visibilidad a mujeres juristas e impulsar una #igualdad real en el sector de la abogacía y se ha convertido, desde su lanzamiento, en el foro de referencia para el debate sobre el presente y futuro del papel de las #mujeres en la profesión #jurídica.
Un mundo uberizado. Entrevista a Ricardo Antunes. 10/06/2023
Un mundo uberizado. Daniel Gatti entrevista a Ricardo Antúnes, Sociólogo del trabajo. 09.06.2023
En sinpermiso.info – Fuente https://brecha.com.uy/, 9 de junio 2023v
“Especializado en la evolución del mundo del trabajo y autor de numerosas investigaciones al
respecto, Antunes habla en esta entrevista con Daniel Gatti sobre la urgencia de pensar nuevas
estrategias ante el avance de la explotación laboral y la destrucción del planeta..
Profesor titular de Sociología en el Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Estatal de Campinas, en Brasil, este paulista de 70 años se ha especializado hace mucho en la evolución del mundo del trabajo y es autor de numerosas investigaciones al respecto, varias de ellas publicadas fuera de su país. Algunos de sus últimos libros son Riqueza y miseria del trabajo en Brasil: trabajo digital, autogestión y expropiación de la vida, El nuevo proletariado de servicios en la era digital y ¿Adiós al trabajo? Ensayo sobre las metamorfosis y la centralidad del mundo del trabajo.
Brecha lo entrevistó a comienzos de mayo en su ciudad natal, al margen de la XVI Conferencia Regional de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, donde presentó una ponencia ante un público compuesto por sindicalistas provenientes de toda América Latina.
«Estamos ante una crisis estructural del capitalismo, pero no ante cualquier crisis. La de ahora no es como otras, por ejemplo, la de 1929. Es mucho más profunda, más letal desde todo punto de vista», comenzó diciendo Antunes.
—¿Qué es lo que la diferenciaría?
La de ahora está poniendo directamente en riesgo a la humanidad. Nos está llevando a las puertas de una guerra nuclear y [está] arrasando con el planeta a una escala sin precedentes. La guerra en Ucrania relanzó la producción de energías fósiles en todo Occidente. Van a calentar aún más el planeta. ¿Hasta qué grado? Y, en paralelo, se da una destrucción acelerada del universo del trabajo, con una acentuación hasta ahora desconocida de los niveles de precarización, de desempleo, de la contradicción entre el trabajo calificado y el trabajo precario. En Brasil hoy hay 12 millones de personas en desempleo abierto y un 40 por ciento de la mano de obra en la informalidad. La apariencia del fin del trabajo que se da en el Norte global esconde una expansión brutal del trabajo precarizado en el Sur. Este celular que tengo ahora en la mano no existiría sin un paso inicial: la extracción mineral en África, Asia, América Latina. Hasta su última pieza se fabrica
en el Sur, y, por lo general, en condiciones bastante aberrantes para quienes lo hacen.
Yo no estoy de acuerdo con lo que dicen algunos grandes pensadores, como Toni Negri, André Gorz y Jürgen Habermas, que teorizan sobre el fin del trabajo. O con quienes afirman que estaríamos en una era industrial de servicios y, por lo tanto, en una suerte de poscapitalismo. Lo que hay es una recomposición del trabajo. En su fase actual, el capitalismo solo puede crecer destruyendo, y destruye básicamente en el Sur, aunque no solo, porque basta ver la situación de las poblaciones racializadas en Europa, en Estados Unidos. Y si observamos lo que sucede con los servicios, notaremos que, en todos lados, se han vuelto fuertemente capitalistas, en el sentido de que han sido privatizados, desde la seguridad social hasta las escuelas, pasando por las cárceles y, por supuesto, el agua, uno de los grandes temas de ahora. Desde el
comienzo del siglo XXI se ha acelerado fuertemente ese proceso.
El capitalismo hoy tiene una imposibilidad total de metabolización social.
—¿Es decir?
Lo que afirmaba antes: es cada vez más destructivo. Del trabajo, pero también de la naturaleza y del propio ser humano, con la profundización del racismo, de la opresión de género. En un libro que escribí hace ya muchos años [¿Adiós al trabajo?, de 1995], manejaba el concepto de esclavitud del siglo XXI para referirme a un futuro en el que la precarización se volvería estructural y se iría extendiendo progresivamente.
Decía que, así como en las épocas de la esclavitud los trabajadores eran vendidos, en la época contemporánea, de tercerizaciones, subcontrataciones, de precarización, el trabajador sería alquilado. Hablo, obviamente, de una esclavitud de nuevo tipo, no de aquella de siglos atrás. Cuando escribí aquel libro, hace casi 30 años, el trabajo precario no era tan común. Hoy es la norma. La informalidad se ha formalizado.
—Se está refiriendo a lo que usted llama el capitalismo de plataformas o capitalismo pandémico.
Sí, y a su expresión: la uberización del trabajo. El capitalismo hoy funciona con base en el modelo de Uber. ¿Y qué supone ese modelo? La supresión de los derechos del trabajador. Lo que ahora es cada vez más excepcional es el trabajo regulado, lo que equivale a decir con derechos. Un contrato genera derechos, y en la era de la uberización el trabajo está cada vez más divorciado del acceso y el ejercicio de derechos.
Hoy los empresarios apuntan a la flexibilización, a la individualización de las relaciones laborales. Los nuevos proletarios reciben paga únicamente por el trabajo realizado y no tienen protección social: son ellos mismos los que se la proveen, porque se trata de «autónomos» que no están sujetos a convenciones colectivas, por ejemplo. Lo peor es que este tipo de relaciones laborales –que se están generalizando a muchos sectores, incluso la industria y la agroindustria– son «vendidas» como favorables al trabajador, que ganaría en independencia, en control sobre su propio tiempo, etcétera, etcétera. Se los menciona como «socios» de sus empleadores, se los incita a convertirse en «emprendedores».
—Y se crea toda una jerga que acompaña este fenómeno, una lengua de la uberización.
Sí, un nuevo lenguaje cargado de doble sentido repleto de manipulaciones, de burlas. ¿El trabajador precarizado: un «socio» de Jeff Bezos, un «socio» de Elon Musk? ¡Por favor! Si hay alguien que sale ganancioso de esta nueva ecuación, claramente, es el capital: ¿qué mejor para los empresarios que unas relaciones laborales individualizadas, a distancia, con jornadas de trabajo que puedan estirarse como chicles, sin las molestias que plantean los sindicatos y los sindicalistas? La pandemia de covid-19 sirvió para que ese modelo, el de Uber, el de Amazon, que ya venía de antes, se consolidara. Y luego no solo no desapareció o disminuyó, sino que se expandió: el teletrabajo, el contacto por Zoom, la educación a distancia son variantes de este fenómeno global. Así como las nuevas tecnologías en sí mismas no son
causantes de nada, la pandemia tampoco fue la causa de esta nueva esclavitud laboral, pero fue aprovechada por el capital para ajustar el modelo.
Tengamos en cuenta, por otro lado, que el capitalismo de plataformas, básicamente impulsado por las grandes corporaciones globalizadas y financiarizadas, se relaciona con protoformas del capitalismo. Para decirlo más claramente: el capitalismo de la era digital, de los algoritmos, de la época del Internet de las cosas, de la inteligencia artificial, de la big data, de la tecnología 5G y la industria 4.0 recurre a las mismas técnicas de explotación que en la época de la acumulación primitiva.
Uno podría pensar, razonando con algo de sentido común o en un marco mínimamente humanista, que en un mundo donde el desarrollo tecnológico permite ahorrarse una enorme cantidad de tareas que antes realizaban los seres humanos se repartiría el tiempo de trabajo para que todos podamos vivir más o menos dignamente. Pero eso no entra en lo más mínimo en la mentalidad de la era del capitalismo de las grandes corporaciones.
Se puede decir que hoy hay en marcha laboratorios de experimentación del trabajo a gran escala en los que el trabajador es el cobayo. Si el capitalismo como tal es un infierno para el trabajador, el capitalismo de plataforma, versión 4.0 del neoliberalismo, lo es más aún porque consagra la precariedad, la del trabajo y la de la propia existencia.
—Usted recurre frecuentemente a la metáfora del sociólogo austríaco Karl Polanyi del modelo satánico para referirse al modo de funcionamiento de este sistema.
Sí, la he evocado en muchos traajos. Es una metáfora muy gráfica, referida al fenómeno de la mercantilización de todos los resortes de la vida, una mercantilización que ha producido mutaciones enormes, antropológicas, políticas. Polanyi lo vio hace mucho tiempo [murió en 1964], y su metáfora se aplica perfectamente a este mundo en el que la tecnología no está siendo aplicada en beneficio de la humanidad, a satisfacer cosas útiles y socialmente necesarias, sino todo lo contrario.
¿Qué nos mostró la pandemia? Que la humanidad tiene que fomentar el trabajo para generar bienes socialmente útiles, con menos horas de trabajo diario, y dejar de apuntar al trabajo orientado a la creación de riqueza. Quienes mostraron su valía entonces fueron los trabajadores y las trabajadoras de la salud, quienes se ocupan de los cuidados, quienes nos proveyeron de alimentos aun a riesgo de sus vidas. Se demostró igualmente la importancia de que los bienes comunes estén bajo control público y no privado.
Y respiramos mejor. No por la pandemia en sí, sino porque no circularon coches privados. El transporte público quedó en valor. Lo sorprendente es que estas consideraciones no formen parte de las reflexiones de las izquierdas.
—A ver…
Todo esto que estamos viendo debería situar a las izquierdas en una perspectiva anticapitalista. Cualquier visión emancipadora actualmente debería partir de esa base, de que el capitalismo nos está llevando a la destrucción de la humanidad. Hoy por hoy, la reducción real de la jornada de trabajo y del tiempo de producción en las fábricas, la reapropiación social de la producción para que se privilegien los bienes socialmente útiles y no los que generan plusvalía, el combate al cambio climático, la producción de alimentos sanos son objetivos que van unidos y que no podrían jamás alcanzarse en el marco de este sistema.
Pero las izquierdas se han convertido, paradójicamente, en guardianas del sistema, empeñadas como están en reformar lo irreformable. Lo vemos clarísimamente en América Latina: las burguesías no aceptan ni la más mínima reforma.
Cuando algún gobierno progresista se sale un poquito de la norma intentan derrocarlo por el medio que sea. Solo toleran a quienes no cuestionan lo esencial, y hasta cierto límite. Pero la izquierda ha desaprendido a inventar utopías y aprendido a hacer lo posible, olvidándose de la transformación radical del mundo.
Lo mismo les sucede a los sindicatos. Los liderazgos sindicales tienen una larga tradición de defensa. Desde hace cinco décadas están luchando denodadamente por preservar lo mínimo, y está muy bien que así sea, pero eso ya no basta, porque la aceleración de las transformaciones en que está inscrito el capitalismo de plataformas hace que las reformas sean imposibles de sostener.
¿Por qué no podemos imaginar una sociedad sin propiedad privada, sin lucro, sin dinero? ¿Es una utopía? Sí, claro, pero llega un momento en que los sistemas caen. El feudalismo duró diez siglos. Los señores feudales, la nobleza, el Estado absolutista, ¿imaginaban que habría una revolución radical burguesa que los derribaría? No. Ahora se trata de pensar otra revolución radical verdaderamente liberadora. Y no vale decir que el socialismo fracasó, como se afirma hoy tan alegremente. Fracasaron sus versiones de los últimos 150 años, pero al capitalismo le llevó tres siglos derrotar al feudalismo.
Si Rosa Luxemburgo despertara hoy, no diría que la alternativa es entre socialismo y barbarie, porque en la
barbarie ya estamos inmersos. Diría que es entre socialismo y desaparición de la humanidad. No hay que hacerse trampas al solitario. En ese estadio estamos: el capitalismo hoy es esencialmente destructor, belicista, no hay margen para que a alguien se le ocurra «humanizarlo», como pretendían en su momento las socialdemocracias.
Antes ese planteo era ilusorio, ahora es suicida.
—No es precisamente hacia allí que se han embarcado el progresismo o las izquierdas. Hablando de belicismo, en Europa una parte del progresismo está en línea con los planteos de la OTAN con la excusa de combatir el expansionismo ruso.
Respecto a Ucrania, creo que es una guerra interimperialista, pero ese no es el tema aquí. Sí lo es que esas izquierdas le han comprado el marco al liberalismo y en ese proceso le han dejado el terreno libre a la derecha más dura y a la ultraderecha, que hoy está encarnando –increíblemente– las posturas antisistema. Como Trump, como Bolsonaro, como Milei, que se presentan como rebeldes cuando, en realidad, son lo más rancio. Pero eso se los ha permitido la izquierda al volcarse al centro y no animarse a plantear temas como la transformación del mundo del trabajo o el cambio climático, porque, si lo hace en serio, tendría que ir hacia posturas de superación del capitalismo y se resiste a hacerlo:
no va más allá de una defensa de lo que queda del Estado de bienestar. El caso del Partido de los Trabajadores en Brasil es de ese tipo. O el de Boric en Chile. Y yendo a Europa, ¿qué diferencia de fondo hay entre el socialista Hollande y el liberal Macron? Ninguna. Hasta en la represión se parecen. Como dicen en español: no es lo mismo, pero es igual.
La pandemia llegó en un momento en el que en el mundo había una agitación social muy interesante que, en cierta manera, cuestionaba el sistema. Podría haber nacido algo distinto de allí. Hoy, sin embargo, es la derecha más radical la que está marcando el rumbo con una violencia extrema, y la izquierda está claramente a la defensiva.
Mi esperanza es que una alternativa nazca de las periferias, de los movimientos feministas, de los inmigrantes, de los negros, de los indígenas, de los precarizados, del ecologismo. Hay un resurgimiento de clase interesante en Inglaterra, un renacer de las movilizaciones sociales en Francia. Son cosas que dan ilusión, pero la clave está en que los planteos que surjan vayan al fondo de las cosas y sean radicalmente anticapitalistas. Pienso que hay que aprender de las mujeres.
Tienen más valentía con relación al capital. Pero hay también un feminismo fácilmente integrable al universo burgués, al igual que hay –en Brasil se da− un «emprendedurismo» negro que nada cambia el fondo de las cosas.
En definitiva, la izquierda necesita una refundación, perderle el miedo a proponer un nuevo modo de vida, perderle el miedo a la radicalidad. Si dejamos que avance el capitalismo, que en su fase actual es un capitalismo de plataformas, una expresión acentuada del neoliberalismo, estaremos en poco tiempo todos uberizados y en una situación comparable al subterráneo del infierno del Dante: no el infierno mismo, sino algo inimaginable. Por fortuna, las cosas son imprevisibles.
Como el mundo del capital no se reproduce sin alguna forma de interacción con el trabajo vivo, van apareciendo, aun en situaciones adversas, formas de solidaridad entre los trabajadores y, a la larga, rebeliones.
Lo bueno de ahora es que al llegar a este estadio no queda margen para medias tintas. Llegará un momento en que eso nos romperá los ojos. Ya deberíamos estar en esa fase, pero los espejismos son todavía demasiado fuertes. Esperemos que cuando despertemos no sea demasiado tarde.
Ricardo Antunes Profesor titular de Sociología en el Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Estatal de Campinas, en Brasil, este paulista de 70 años se ha especializado hace mucho en la evolución del mundo del trabajo y es autor de numerosas investigaciones al respecto, varias de ellas publicadas fuera de su país. Algunos de sus últimos libros son Riqueza y miseria del trabajo en Brasil: trabajo digital, autogestión y expropiación de la vida, El nuevo proletariado de
servicios en la era digital y ¿Adiós al trabajo?
Fuente: https://brecha.com.uy/, 9 de junio 2023
ENLACE
Brasil y la OIT firman un nuevo programa de cooperación Sur-Sur para promover la justicia social en el Sur global.
Brasil y la OIT firman un nuevo programa de cooperación Sur-Sur para promover la justicia social en el Sur global.
El lanzamiento de la iniciativa reunió a representantes de la OIT, del gobierno y de organizaciones de
trabajadores y empleadores brasileños en Ginebra. 16.06.2023
Brasília – El Gobierno de Brasil, a través de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE), y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), han sellado este viernes (16) el nuevo Programa de Cooperación Sur-Sur 2023-2027 “Justicia Social para el Sur Global”, con el propósito de apoyar la promoción del trabajo decente y la justicia social en los países en desarrollo de América Latina, África y Asia-Pacífico.
El programa fue firmado por la Directora General Adjunta de Relaciones Exteriores y Corporativas de la OIT, Laura Thompson, y por el Director de la ABC, Embajador Ruy Pereira, en la sede de la OIT en Ginebra, Suiza, como parte de la X Reunión Anual de Evaluación de la Cooperación Sur-Sur Brasil-OIT, que contó con la presencia de representantes del gobierno, organizaciones de trabajadores y empleadores brasileños, y la OIT.
“El programa firmado hoy refleja el compromiso de Brasil con la Justicia Social y está estrechamente relacionado con la actual Cumbre Mundial del Trabajo de la OIT: Justicia Social para Todos, que ha demostrado ser una excelente oportunidad para escuchar las prioridades de los constituyentes de la OIT y otras agencias e actores internacionales, y alimentar la propuesta de forjar una Coalición Global por la Justicia Social”, dijo Laura Thompson.
“También refleja el compromiso de Brasil como actor clave en organizaciones regionales como el Foro India-Brasil-África del Sur (IBAS), G20, G77 + China, CPLP y BRICS, en la promoción de asociaciones estratégicas y el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur y triangular entre los países miembros”, agregó.
Como destacó el Director de la ABC, “El nuevo Programa buscará avanzar en la promoción del trabajo decente y la justicia social en los países en desarrollo de América Latina, África y Asia-Pacífico, apoyando la ampliación de las capacidades de los países socios para desarrollar, fortalecer e integrar políticas, programas e iniciativas en cuatro ejes de actuación considerados prioritarios por el gobierno brasileño y la OIT”.
La reunión contó con la participación del Ministro de Estado del Trabajo y Empleo, Luiz Marinho, el Secretario de Relaciones Internacionales de la Central Única de Trabajadores (CUT), en representación de los trabajadores, Antônio Lisboa, el Representante de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Pablo Cordeiro, el Embajador de Brasil ante las Naciones Unidas, Embajador Tovar da Silva Nunes, el Presidente del Tribunal Superior del Trabajo (TST), Lélio Bentes Côrrea, el Procurador General del Trabajo del Ministerio Público del Trabajo (MPT), José de Lima Ramos Pereira, así como representantes de la ABC y la OIT.
Realizada por primera vez después de siete años, la X Reunión Anual de Evaluación de la Cooperación Sur-Sur Brasil-OIT presentó los progresos alcanzados y discutió la colaboración presente y futura en la promoción de la Cooperación Sur-Sur en el Mundo del Trabajo, en los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, en la Justicia Social y en el Trabajo
Decente para el Sur Global.
La CSA presentó los Lineamientos para un modelo de código de trabajo para América latina y el Caribe. Junio 2023
La CSA presentó los Lineamientos para un modelo de código de trabajo para América latina y el
Caribe durante la Reunión del Grupo de Trabajadores/as de las Américas en la CIT 2023.
ENLACE Y ACCESO AL DOCUMENTO COMPLETO
El cuidado es un derecho humano: La oportunidad para su consagración en el Sistema Interamericano, por Laura Pautassi.
La Corte Interamericana emitirá una opinión consultiva con respecto a las obligaciones estatales en materia de derecho al cuidado, ¿qué implicancias tiene esto y cuál es su importancia? Diario constitucional.cl, 7 de junio de 2023
En una reciente publicación de agendaestadoderecho.com se da a conocer el artículo El cuidado es un derecho humano:
La oportunidad para su consagración en el Sistema Interamericano, por Laura Pautassi (*).
Derecho al cuidado en América Latina: perspectivas generales
El cuidado, los cuidados, son centrales para la sostenibilidad de la vida, ya que abarcan una serie de tareas indispensables para satisfacer las necesidades básicas de la existencia y reproducción de las personas. Al cuidar se ofrecen elementos físicos y simbólicos (afectivos) que posibilitan la vida de cada persona y el mantenimiento de la sociedad.
Incluye el autocuidado (como alimentarse e, higienizarse), el cuidado directo (especialmente para personas dependientes por razones de edad, como niños, niñas y adolescentes (NNA) o personas mayores), la provisión de las precondiciones en que se realiza el cuidado (preparar alimentos o limpiar) y la gestión (coordinar horarios y traslados a centros de salud).
Estas tareas históricamente han sido asignadas a las mujeres, de manera no remunerada, con impacto directo respecto a las formas de organización económica, social y política, conformando una injusta división del trabajo según género (productivo y de cuidado).
La definición del cuidado como trabajo fue parte de las contribuciones feministas, fundamentadas en robustos desarrollos conceptuales e interdisciplinarios, demostrando cómo estas tareas producen valor económico y contribuyen directamente al PIB. Así, se dispone de información en diez países de la región que muestran que el aporte monetario del trabajo no remunerado de los hogares aporta entre un 15,9% y un 27,6%. A la par que garantizan la sostenibilidad de la vida, su forma de organización conforma un núcleo central de desigualdad de carácter estructural. Esta situación obedece, entre otras razones, a la segmentación de los mercados de trabajo con elevados índices de informalidad laboral que afectan mayoritariamente a las mujeres, y entre ellas a las jóvenes y menos educadas.
En promedio, las mujeres en América Latina trabajan cerca del triple del tiempo que los varones, especialmente en tareas de cuidado, lo cual condiciona las trayectorias laborales de las mujeres con mayor incidencia en la pobreza. Así, de acuerdo con las encuestas de uso del tiempo, las mujeres latinoamericanas destinan un 19,6% de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, en cambio los varones solo destinan a estas tareas un 7,3% del tiempo.
El Diálogo Social y la Negociación Colectiva deben estar en el centro de las decisiones ambientales. UGT, 05.06.2023
El Diálogo Social y la Negociación Colectiva deben estar en el centro de las decisiones ambientales. UGT, 05.06.2023
por UGT en 43 CONGRESO CONFEDERAL, EMPLEO, EUROPA, IGUALDAD / SOCIEDAD, MEDIO AMBIENTE, NEGOCIACIÓN COLECTIVA.
“El vicesecretario general de Organización de UGT, Rafael Espartero ha presentado hoy las jornadas ecológicas del sindicato: ‘Acción climática y Transición ecológica justa’ a las que ha asistido el secretario general de UGT, Pepe Álvarez y en cuya inauguración han intervenido además Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la secretaria general de UGT- Madrid, Marina Prieto.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha subrayado la necesidad de “diseñar un futuro lo mejor posible para el empleo, para nosotros y para nuestros hijos, un asunto que no es nuevo para el movimiento sindical que hace mucho que entiende que la justicia social, que la equidad deben formar parte importante del debate en las políticas ambientales”.
Teresa Ribera ha señalado que “la sostenibilidad ambiental y social debe ser la base para el progreso económico” y “es imposible tener éxito en una transformación del modelo productivo de la entidad que requiere integrar las políticas ambientales y del clima sino es contando con los trabajadores y el movimiento social”.
“Debemos asegurarnos de que el Diálogo Social esté siempre en el centro de cualquier decisión y no desatender las medidas de protección social y el fortalecimiento del Estado de Bienestar. Una de las líneas de acción fundamentales del movimiento sindical internacional y de la OIT, que entienden que una reconversión justa de la fuerza laboral, de la creación de trabajo decente y de empleos de calidad es uno de los pilares más importantes para el futuro del trabajo.
En ese marco, las aportaciones de las organizaciones sindicales, son fundamentales” ha recalcado.
Ribera ha incidido en que “el debate de los Agentes Sociales es clave para saber dónde está nuestro valor añadido, donde están los requerimientos de formación, el compromiso de los inversores y los industriales, o el papel garantista y también estratega del Estado. Es fundamental entender dónde están los problemas para acertar en las respuestas”.
Foro “Reducción de la jornada laboral”. Reflexiones y aportes a partir de un informe del ICUDU. Montevideo, 01.06.2023
La discusión de la reducción del tiempo de trabajo en procesos de diálogo social conducirá, seguramente, a discutir también su ordenación y hasta su promediación. Reflexiones y aportes a partir de un informe del ICUDU
Expositores:
Milton Castellano, Director del Instituto Cuesta Duarte
Economistas del equipo técnico: Alejandra Picco y Bruno Giometti.
Comentarios y análisis: Hugo Barretto, Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la
Universidad de la República
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