Fundación Electra

Red de Protección Social, Libertad y Justicia para los Trabajadores: Los sindicatos abogan por expandir la cobertura de la protección social para limitar los efectos de la pandemia. Julio 2022

Quinta reunión de la Red de Protección Social, Libertad y Justicia para los Trabajadores
Los sindicatos abogan por expandir la cobertura de la protección social para limitar los
efectos de la pandemia
Los dirigentes y representantes sindicales de todo el mundo han acordado que extender la
cobertura de la protección social y fortalecer los sistemas de protección social reviste la
máxima prioridad. Las consecuencias de la pandemia han puesto de relieve la necesidad de
que los Gobiernos hagan que la protección social sea una realidad para todos.

Comunicado de prensa OIT | 5 de julio de 2022
GINEBRA – Los sindicatos han instado a que la cobertura de la protección social se extienda a
todos los trabajadores, en particular los de la economía informal, a fin de aumentar la
resiliencia y de mitigar los devastadores efectos de la pandemia de COVID-19.
Los participantes en la Quinta reunión de la Red de Protección Social, Libertad y Justicia para
los Trabajadores, celebrada virtualmente el 5 de julio de 2022, subrayaron la importancia de
lograr la protección social universal en consonancia con las prioridades establecidas en la
Declaración del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo, el Llamamiento mundial a la

acción para una recuperación centrada en las personas, la Resolución y las Conclusiones
relativas a la segunda discusión recurrente sobre la protección social, adoptadas por la
Conferencia Internacional del Trabajo en junio de 2021, y la Agenda 2030 para el Desarrollo
Sostenible. También discutieron las estrategias de promoción de los sindicatos para impulsar la
protección social a nivel internacional, regional y nacional.
La reunión no habría podido ser más oportuna, ya que el mundo está superando
progresivamente una de las peores crisis económicas y sanitarias que ha experimentado
nunca. Los países están en una encrucijada en lo que respecta a la trayectoria de sus sistemas
de protección social. Si existe un lado positivo de esta crisis, es que nos ha recordado
claramente la vital importancia de invertir en la protección social; sin embargo, muchos países
también se enfrentan a restricciones fiscales considerables. Los participantes pusieron de
relieve que los Gobiernos deberían apoyarse en las medidas de respuesta a las crisis que han
adoptado durante la pandemia para fortalecer sus sistemas de protección social y cerrar
progresivamente las brechas de protección con miras a garantizar que todas las personas
estén protegidas contra las conmociones sistémicas y los riesgos propios del ciclo vital. Los
participantes subrayaron asimismo la necesidad de cerrar las brechas de género para lograr la
protección social universal y asegurar que los sistemas de protección social aborden los riesgos
relacionados con el género a lo largo del ciclo vital, y promuevan la igualdad de género, en
particular acreditando de manera adecuada el tiempo de prestación de cuidados en los
sistemas de seguridad social, y garantizando una licencia de maternidad, de paternidad y
parental adecuada.
Maria Helena André, Directora de la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la OIT
(ACTRAV), señaló: “Una lección esencial que se ha aprendido de la pandemia de COVID-19 es el
nivel de resiliencia y adaptabilidad de las organizaciones de trabajadores”. Y añadió: “Las
organizaciones de trabajadores han desempeñado un papel primordial en las respuestas a la
crisis. No son espectadores pasivos, sino agentes del cambio que pueden desarrollar nuevas
vías hacia una recuperación de la crisis causada por la COVID-19 y promover el establecimiento
de sistemas de protección social adecuados y sostenibles para todos”.
Shahra RAZAVI, Directora del Departamento de Protección Social de la OIT, señaló: “A medida
que se intensifican los nuevos retos mundiales, sabemos que los trabajadores y sus
organizaciones son los que estarán nuevamente en la primera fila de muchos debates de
política oponiéndose al retroceso de los derechos de los trabajadores, incluido el derecho a la
seguridad social”. Seguir leyendo

GÉNERO Y SINDICATO. Opinión Consultiva 27/21 de la CIDH. Por J. Raso Delgue

Un tema que sigue siendo un nudo a desatar en las variables organización sindical y género,
refiere a la limitada participación de las mujeres en la conducción del movimiento sindical. Así
como se señala que en la actividad laboral existe un “techo de cristal” que impide
silenciosamente el ascenso de las mujeres a los cargos de dirección (aún en aquellos sectores
en que hay una mayor presencia de mujeres que de hombres), entendiendo que ese “techo”
se reproduce en las cúpulas de las organizaciones sindicales.
Por tal motivo me ha parecido oportuno dedicar el post de hoy a la Opinión Consultiva N°
27/21 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del 5 de mayo de 2021, que
expresamente se refiere a la cuestión género y libertad sindical.

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Sobre los derechos laborales en la Constitución chilena, escribe en su Blog Antonio Baylos, 19.07.22

“Chile está culminando el proceso constituyente que se inició tras las movilizaciones de
octubre de 2019. Como se conoce, tras un referéndum exitoso en octubre de 2020, se
encomendó a una Convención constitucional de 155 personas elegidas específicamente para
ello, la redacción de un texto constitucional que sustituyera la Constitución pinochetista de
1980. La propuesta de la Constitución política de la República de Chile que aprobó la
Convención se publicó a comienzos de este mes de julio de 2022. Ahora las chilenos y las
chilenas está convocados el domingo 4 de septiembre a un “plebiscito constitucional de
salida”, donde el voto es obligatorio para los residentes en Chile y voluntario para quienes
viven fuera de allí, en donde las opciones para votar son las de Apruebo o Rechazo al texto
constitucional propuesto por la Convención, lo que a su vez supondría la derogación de la
Constitución de la dictadura o su preservación si triunfara el ”rechazo”. El texto íntegro del

Proyecto de constitución aprobado por la Convención se puede descargar en este enlace:
https://www.chileconvencion.cl/wp-content/uploads/2022/07/Texto-Definitivo-CPR-2022-
Tapas.pdf y, como se puede prever, tiene un interés extraordinario, no sólo por el aspecto
laboral que aquí se destaca.
Una de las constantes de la Constitución de 1980 fue su decidida toma de posición claramente
hostil a los derechos sindicales, que traducía la consideración de las organizaciones de
trabajadores como enemigos políticos a batir, junto a una conformación del Estado autoritario
como un firme defensor del poder privado del empresario en una relación de apropiación del
resultado del trabajo basada en la individualización más extrema de las relaciones de trabajo y
la mercantilización acentuada del trabajo como un artículo de comercio cuyo precio es
determinado por las libres fuerzas del mercado a nivel de la empresa o del centro de trabajo.
Al margen de las exiguas reformas legales sobre este punto que han ido sucediéndose tras la
llegada de la Concertación, en especial las realizadas bajo la presidencia de Bachelet, es
evidente que el encuadre constitucional del trabajo no podía continuar siendo el mismo. Por
ello la nueva Constitución tenía que plantear un marco institucional plenamente cambiado en
el que la vertiente colectiva y sindical de las relaciones de trabajo tuvieran un respaldo
constitucional fuerte. En ese sentido, durante el período de discusión y de formación de la
Convención, ha habido una serie de iniciativas y documentos que han propuesto una
verdadera constitución social o laboral como forma de profundizar y preservar la democracia.
Entre ellas, de forma señalada, el llamado “Consejo Asesor para la elaboración de Propuestas
Constitucionales del Mundo Sindical”, iniciativa de la CUT en conjunto con la Fundación
Instituto de Estudios Laborales (FIEL), cuya presidencia asumió el ex director general de la OIT,
Juan Somavía, y cuyas conclusiones se presentaron en julio de 2021. Una buena parte de estas
recomendaciones se han visto reflejadas en el texto de la Convención.
Lo que se pretende con esta entrada del blog es resaltar los aspectos laborales del proyecto
constitucional que ha de ser votado el 4 de septiembre, y a su vez, divulgar su contenido, que
ha sido considerado muy positivo tanto por el movimiento sindical como por sujetos
fundamentales en los procesos de mediación jurídica como AGAL, la Asociación Gremial de
Abogados Laboralistas, de indudable prestigio y “auctoritas” en esta materia.

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Blog Factor trabajo: Economía gig y seguridad social en México: ¿Hacia una nueva forma de aseguramiento? BID. 22.07.22

“Economía gig y seguridad social en México: ¿Hacia una nueva forma de aseguramiento? por
Oliver Azuara – Catalina Rodríguez Tapia – Mauricio Mondragón. En Factor trabajo, BID.
22.07.22

“Los sistemas de seguridad social en América Latina y el Caribe se construyeron con una
suposición en mente: que cada persona llegaría a tener un empleo formal, y que este empleo
sería el vínculo de aseguramiento para el individuo y los miembros de su hogar.
Luego de casi ocho décadas de que se fundó el principal sistema de seguridad social, la
realidad es muy distinta. Más de la mitad de los trabajadores activos mexicanos son
informales, no son trabajadores fijos, y por tanto el acceso a los servicios de aseguramiento
básico son muy limitados. Esta situación es más crítica para los trabajadores independientes y
de bajos ingresos, pues en 2020 menos de 1% de estos trabajadores mexicanos cotizó para su
pensión.

Este dato nos hace pensar: ¿si los mercados laborales no encajan con el modelo de seguridad
social tradicional, pueden los sistemas de seguridad adaptarse a la realidad del mercado
laboral?

Seguridad social para la nueva economía
En lugar de pensar solamente en cómo lograr que más personas trabajen en el sector formal,
quizás es hora de pensar en formas de tener una mayor cobertura contra los riesgos que cubre
la seguridad social, pero fuera del esquema de trabajo tradicional.
Una oportunidad para ello es la economía gig o gig economy, que se ha vuelto una realidad en
el mundo laboral de hoy, y se perfila como una alternativa de generación de ingresos para
muchos trabajadores en el largo plazo.

Repasemos: ¿Qué es la gig economy?
A través de la gig economy, o economía colaborativa, prestadores de servicios pueden generar
ingresos de forma flexible, ya sea como una fuente de ingresos adicional, o como la fuente de
ingresos principal. Frente a esta forma de trabajo y una cobertura baja de la seguridad social,
particularmente entre trabajadores que están en una categoría de empleo diferente a la
tradicional, surge una discusión de política pública sobre cómo lograr que más personas
tengan aseguramiento efectivo.

Pero, ¿de qué tipo de trabajadores estamos hablando?
Una categoría común de trabajadores de la gig economy son los que encuentran una fuente de
ingresos en las plataformas de envíos a domicilio y movilidad como Beat, Uber y DiDi. En el
marco de la nueva economía, se conectan con oportunidades bajo esquemas de horario
flexible. Independientemente de si ya trabajaban con las plataformas antes de la pandemia, o
si se sumaron a esta forma de trabajo en los últimos años, generar ingresos a través de las
plataformas digitales les ha permitido mantenerse a flote y encarar la crisis económica.

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En LaDiaria.com.uy (Uruguay): El futuro del trabajo: una mirada desde América Latina. Escribe G. Zunino. La Diaria, Sección Academia, 25.07.2022

El futuro del trabajo: una mirada desde América Latina. Escribe Gonzalo Zunino, en La
Diaria/Academia (Uruguay), el 25.07.2022

“Pese a que no suele incluirse en las discusiones sobre el futuro del trabajo, un riesgo
importante es que la cuarta revolución tecnológica pase relativamente desapercibida
y sin impactos positivos en la productividad.
La discusión sobre el impacto del cambio tecnológico en el empleo y las relaciones laborales es
un tema de creciente interés a nivel académico, político y de los actores sociales. A modo de
ejemplo, en Uruguay, este año, la Comisión Especial de Futuros del Parlamento, apoyada por
un grupo de técnicos especializados, se encuentra discutiendo sobre la temática identificada
como “el Futuro del Trabajo y el Trabajo del Futuro”.
En este tema es particularmente relevante profundizar el análisis con una perspectiva regional,
que identifique cuáles son los principales desafíos para nuestras economías. Esto se debe a
que, si bien lo que está ocurriendo en el mercado de trabajo en la región, y en particular en
Uruguay, tiene puntos importantes de conexión con los principales hallazgos de la literatura
para el caso de los países de mayor desarrollo, también tiene matices relevantes. Estos matices
hacen que el diagnóstico y las líneas de política a tener en cuenta no necesariamente sean las
mismas en las diferentes realidades.
En particular, esta columna discute un diferencial inicial que es de suma relevancia para
analizar el tema, que consiste en la velocidad a la cual el cambio tecnológico es incorporado en
los países de la región en comparación con los países de mayor crecimiento. En una próxima
columna, dedicada también al tema, discutiremos otros matices relevantes vinculados a las
tendencias recientes de los mercados laborales regionales en comparación con países
desarrollados.

La cuarta revolución industrial no será igual para todos
Cuando se piensa en temas vinculados al futuro del trabajo, es fundamental tener presente
que el proceso de aceleración tecnológica vinculada a la automatización, digitalización y
penetración de inteligencia artificial probablemente no impacte en los países de América
Latina con la misma intensidad o velocidad que en los países desarrollados o emergentes
asiáticos.

La literatura disponible sugiere la existencia de una brecha promedio importante entre la
región y las economías más avanzadas en lo que se refiere a la incorporación de tecnologías
del siglo XXI. La brecha, no obstante, es heterogénea. Hay focos de alta incorporación de
tecnología, pero suelen ser núcleos específicos en áreas urbanas y en determinadas industrias.
En un seminario sobre el tema desarrollado el año pasado,1 el investigador brasileño João
Carlos Ferraz planteaba que se estima que, en la región, 75% de las empresas utiliza
tecnologías con rezagos significativos, un 20% tecnologías de generación mediana y solo un 5%
(los denominados cóndores) utilizan tecnologías de punta.

Este rezago y heterogeneidad en la penetración de tecnología tiene su contraparte en menores
impactos sobre el mercado laboral. El trabajo de Lewandowski et al. (2020)2 aporta evidencia
que indica que el quiebre desde trabajos rutinarios a no rutinarios (típico efecto de la adopción
de tecnologías en el mercado laboral) en países de ingresos bajos y medios entre 2000 y 2017
habría sido significativamente más modesto que el observado en países desarrollados.

¿Qué ocurrió en revoluciones tecnológicas previas?
La menor velocidad de incorporación tecnológica no representaría una novedad para la región
ya que, en ocasiones anteriores de aceleración tecnológica a nivel global, América Latina
mostró mucho menor dinamismo que las regiones que lideraron los procesos, presentando
incrementos del producto por habitante significativamente más modestos.

A modo de ejemplo, en la segunda mitad del siglo XX, Estados Unidos y las economías de
Europa Occidental presentaron una importante aceleración en el crecimiento del producto por
habitante, generando una divergencia significativa respecto a la dinámica latinoamericana,
donde no se registró una aceleración relevante (gráfico 1).

Más recientemente, focalizándonos en los últimos cuarenta años, se observa una fuerte
aceleración de las economías del sudeste asiático, lideradas por China, mientras que las
economías de mayor desarrollo muestran una moderada desaceleración. América Latina, por
su parte, continuó sin exhibir un quiebre significativo en su dinámica de crecimiento. El gráfico

2 nos permite observar, más allá de la importante brecha que aún existe, que en los últimos 40
años las economías emergentes de Asia lograron consolidar una senda de convergencia hacia
las economías desarrolladas, en tanto que América Latina muestra una trayectoria divergente
con algunas oscilaciones.

En este sentido, si, como probablemente ocurra, el proceso de cambio tecnológico llega a la
región con mucha menor intensidad, los desafíos asociados al desempleo tecnológico y/o
polarización laboral mencionados en la literatura vinculada al futuro del trabajo serán menos
relevantes que en los países desarrollados. Sin embargo, este escenario representaría un
nuevo episodio de aceleración tecnológica que la región no lograría capitalizar a los efectos de
potenciar su crecimiento y reducir las importantes brechas de productividad que la separan de
las economías de mayor desarrollo.
¿Qué ocurre con las preocupaciones de política económica?
De esta forma, una preocupación inicial para los hacedores de política a nivel regional debería
estar relacionada con evitar el fracaso en términos de productividad registrado en las
revoluciones tecnológicas previas.
La incorporación masiva y oportuna de nuevas tecnologías que permitan evitar la ampliación
de la brecha de productividad e ingresos con los países de mayor desarrollo no se dará
naturalmente. Para que esto ocurra, deben existir las condiciones para su incorporación y estar
presentes los incentivos económicos adecuados.

En materia de condiciones para la incorporación de nuevas tecnologías, claramente la región
parte en desventaja en términos de infraestructura, capital humano e inversión en
investigación y desarrollo. La automatización de procesos y digitalización requiere de
infraestructura digital, pero también de capital humano adecuado para poder operar y trabajar
con las nuevas tecnologías. Los problemas de cobertura y calidad educativa pueden
representar una limitante significativa para capitalizar la cuarta revolución industrial.
Finalmente, los magros niveles de inversión en ciencia y tecnología también atentan
claramente contra el progreso tecnológico adaptado a la realidad local.

El menor grado de investigación local determina que la mayor parte de las veces la región
procure adaptar innovaciones tecnológicas desarrolladas en base a motivaciones o un
contexto diferente al existente en la región. Por ejemplo, todos los desarrollos tecnológicos
ahorradores de mano de obra son claramente consistentes con el desafío de economías que
están en procesos avanzados de transición demográfica y proyectan hacia las próximas
décadas reducciones de la cantidad de población activa. Sin embargo, el objetivo de ahorrar
mano de obra se adapta en menor medida a América Latina, donde se proyecta a nivel global
un crecimiento significativo de la población en edad de trabajar, al menos hasta mediados de
siglo. Sin embargo, en este aspecto en particular, Uruguay muestra, con su avanzado proceso
de transición demográfica, un escenario que tiene más similitudes con los países desarrollados
que con el promedio de la región latinoamericana.

El desajuste entre los principales objetivos de las innovaciones y el contexto regional se
traduce en condiciones menos alineadas a la incorporación tecnológica. En primer lugar, las
decisiones de reemplazar trabajo humano por capital están estrictamente relacionadas con el
precio relativo de ambos factores. Mientras que los precios de los bienes de capital
“sustituidores de mano de obra” están razonablemente arbitrados entre países, los salarios en
las economías de la región son inferiores a las economías de mayor desarrollo, lo que podría

estar retrasando las decisiones de sustitución. Estos precios se ven afectados, a su vez, por
aspectos estructurales, como las diferencias relativas en las dotaciones de factores
productivos. Como se mencionó anteriormente, a diferencia de los países de mayor desarrollo,
en los países latinoamericanos se espera un incremento relevante de la fuerza laboral en las
próximas décadas, lo que posiblemente limitará el encarecimiento relativo de este factor.
En este sentido, los principales desafíos en materia de políticas públicas en la región deben
centrarse en reducir las brechas de infraestructura, continuar incrementando la cobertura y
calidad educativa y apuntar a una mayor inversión en innovación y desarrollo. En materia de
políticas laborales, es importante evitar una narrativa de ansiedad tecnológica que derive en
una agenda pro-desregulación.

El objetivo de evitar la automatización de ciertos puestos de trabajo para preservar el empleo
puede derivar en propuestas de desregulación y depresión de salarios o beneficios laborales,
lo que a su vez puede efectivamente reducir los incentivos para automatizar. Es importante
evitar costos elevados en una transición que implique cambios significativos en el perfil de
tareas de los trabajadores, pero la respuesta ante este nuevo impulso tecnológico de ninguna
manera puede procurar reducir los incentivos para la adopción de nuevas tecnologías.

La tendencia a la baja en el precio de las diferentes opciones tecnológicas determinará que en
algún momento las actuales nuevas tecnologías terminarán por incorporarse a la producción.
El problema es que esto podría ocurrir cuando estas dejen de ser de punta y el mundo
desarrollado ya se encuentre transitando una nueva revolución tecnológica. En ese caso, los
desafíos habitualmente mencionados en la literatura asociada al futuro del trabajo serán
manejables, pero gran parte de los trabajadores de la región continuarán inmersos en empleos
precarios de baja productividad, reducidos ingresos y escasa protección social.

Aunque no suela incluirse en las discusiones sobre el futuro del trabajo, un riesgo importante
para Uruguay y la región es que la cuarta revolución tecnológica a nivel global pase
relativamente desapercibida en nuestros mercados laborales y, por lo tanto, no tenga
impactos positivos en materia de productividad.
Seguir leyendo  en LA DIARIA

Spot el perro robot de CSI Ingenieros. Foto: CSI Ingenieros

Con auspicio de Fundación Electra: III Congreso Internacional de Relaciones Laborales: “A 10 años de la Licenciatura” 19 y 20 de Agosto de 2022. Virtual

 

III Congreso Internacional de Relaciones Laborales: “A 10 años de la Licenciatura”
19 y 20 de Agosto de 2022 – VIRTUAL

El Congreso abordará los siguientes ejes temáticos:

TELETRABAJO:
Modernización en las Relaciones Laborales y la Gestión Humana.

SEGURIDAD SOCIAL:
Impactos y desafíos de la Seguridad Social
Cómo afecta la reforma de la SS al profesional de las RRLL

NEGOCIACIÓN COLECTIVA DE CARA AL FUTURO:

Análisis y comentarios
Proyecto de Ley modificaciones a la Negociación Colectiva
Personería Jurídica de los sindicatos

 SEGURIDAD Y SALUD:

Seguridad y salud en las organizaciones, abordaje fundamental.
Normativa y cumplimiento.

Contará con la presencia de reconocidos actores sociales, que disertarán en cada una de las
mesas, incluyendo a la academia, el sector empresarial, las organizaciones sindicales y el
Estado. Entendemos que el mismo ofrece la oportunidad de visualizar las diferentes
perspectivas, compartir y adquirir conocimientos,  para lograr una visión integral de cada una
de las temáticas.

ENLACE A LA PÁGINA DEL CONGRESO

Investigación FES/ILAW 3.2022: Derechos desconectados – mirada al teletrabajo en América Latina. Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica

 

Derechos desconectados – mirada al teletrabajo en América Latina. Panamá,
Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica. Investigación FES/ILAW,
Marzo 2022

“La pandemia de COVID-19 cambió las formas de trabajo y empujó a una digitalización
forzada hacia el teletrabajo o trabajo a distancia.
Para entender el impacto del fenómeno en materia de derechos laborales en América Latina
la FES y la Red Latinoamericana de Abogados Laborales de Trabajadores (ILAW) presentan el
estudio “Derechos desconectados: Mirada al Teletrabajo en América Latina” que analiza los
marcos legales vigentes sobre teletrabajo en la región e identifica las políticas necesarias
para evitar que su práctica profundice la flexibilización de derechos y la precarización
laboral.

Se han presentado y profundizado condiciones de trabajo precarias, espacios laborales
inadecuados, ausencia de tecnología apropiada, dificultades para conciliar el trabajo de
cuidado con las responsabilidades laborales, extensas jornadas de trabajo y mayores
dificultades para el ejercicio de la libertad sindical. Es necesario aproximarse a entender los
efectos negativos que se han registrado y explorar soluciones al respecto.
Los derechos laborales deben garantizarse, sin importar el lugar donde las y los trabajadores
cumplan con sus funciones.

Esta investigación tiene como base estudios nacionales que analizan en profundidad los
marcos normativos del teletrabajo adoptados antes y durante la pandemia y el impacto del
uso de la modalidad.”

ENLACE A LA PUBLICACIÓN (PDF)

Video - Sesión informativa: Un entorno de trabajo seguro y saludable es ahora un principio y un derecho fundamental en el trabajo. 11.07.22

Sesión Informativa sobre la Resolución sobre la inclusión de un entorno de trabajo
seguro y saludable en el marco de la OIT relativo a los principios y derechos
fundamentales en el trabajo recientemente adoptada por la Conferencia
Internacional del Trabajo y las implicaciones para los Miembros de la OIT.

Enlace